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¿QUÉ FUÉ DE BABY JANE?

 

 

 

 

 

 

Mil veces que la pusieran, mil veces la vería... ¿Mitomanía?... ¡claro!.... El cine es la fabrica de los sueños ¿no? y quien se puede permitir mo soñar. o un trabajo como el de esas dos actrices. Sobre todo, Bette, porque esta actriz es el Cine, el Espectáculo, el Arte... Con su cara arrugada, empolvada, la boca pintada y los ojos... !!sus ojos !!... maquillada como un mimo, una pizarra donde trasladar mil y un gestos, expresiones, dolor, asco, miedo, felicidad, inocencia, perversidad...  Porque solo Bette es capaz de interpretar a una mujer vulgar, decrépita, desastrosa, mala, envidiosa y torturadora de su única hermana... y arrancarte, en un imperceptible segundo, todo un repertorio de compasión y de comprensión hacía ella, sin que sepas cómo lo ha hecho. El guión es magnífico, pero ella lo hace pedazos y se lo guarda en su vestido pasado de moda, de niña vieja, sino la pobre Baby Jane, muñeca rota y juguete olvidado, y anciana apolillada por la envidia y el remordimiento. A su lado, siempre enfrente, Joan Crawford, digna, pulcra, dulce y perversa chantajista emocional. Y las dos en una casa-mausóleo-prisión donde habita el olvido de los demás y el odio común de la una por la otra. ¿Es posible una representación más dura y terrible de la incomprensión familiar? Creo que no, que es tan asfixiante que, cuando ya no puedes más, cuando estás dando vueltas alrededor de ellas y de su tragedia, de repente, en uno de los finales más espectaculares, que aunque hayas visto mil veces lo volverías a ver y sorprendentes del cine... Estas dos señoras monstruosas, en el mejor y el peor sentido de la palabra y del guión, vuelven a ser lo que nunca fueron y siempre deberían haber sido...Magnífica, bestial, genial... Me refiero a Bette, a Joan, a la película y al cine... Un prólogo abriendo en negro, un llanto de niña de fondo, así comienza esta pesadilla. Pronto oiremos la voz de un hombre, el padre de dos niñas, quizás el protagonista involuntario de todos los hechos que sucederán a continuación. Blanche se acomoda en su silla de ruedas ante el pequeño televisor. Se consuela viendo sus películas, ver una versión joven de sí misma en ese pequeño televisor la retrotrae a tiempos prósperos, no es más que una vía de escape de su atormentada realidad. Recrearse en el pasado como medicina del pestilente presente.

 

 

 

 

LA HISTORIA.-



Jane y Blanche Hudson, dos hermanas que desde muy pequeñas han estado ligadas al mundo del espectáculo. El éxito se ha ido alternando entre ambas y, aunque sus caminos siempre han ido unidos, no siempre han gozado de la misma popularidad. De pequeñas Jane fue conocida como ‘Baby Jane’, una niña prodigio, tuvo tanto éxito que incluso llegó a tener su propia línea de muñecas de juguete. Jane, al crecer, fue olvidada por el público. Blanche se mantuvo en un segundo plano hasta que, en edad adulta, se convirtió en una famosa actriz. Tras un misterioso accidente de coche, ésta última quedó postrada en una silla de ruedas al cuidado de su hermana. Jane, con el paso de los años, se ha convertido en una arrugada y decrépita versión de Baby Jane. Conserva la estética y vestimentas de cuando fue  niña prodigio, está anclada emocionalmente a una época, la única en la que verdaderamente se sintió protagonista y estimada por el público. Por si fuera poco, sus rudos modales y su actitud déspota solo son equiparables a la repulsión y animadversión que despierta. No deja de dar cierta pena, pese a su maldad, ser testigo de cómo merodea en estado de embriaguez por esa casa llena de recuerdos de tiempos mejores, mientras recae constantemente en una espiral de locura fruto de la nostalgia, celos y odio. Si me permiten parafrasearé a Richard Farnsworth, personaje protagonista del film ‘Una historia verdadera’ de David Lynch, cuando decía que “Lo peor de ser viejo, es recordar cuando tú eras joven”. Jane es un juguete roto que jamás superó su paso al ostracismo; una anciana desgraciada que ansía hallar aquel reconocimiento a una carrera prestigiosa de la que se siente privada. El haber saboreado las mieles del éxito en su infancia es una losa que carga sobre su espalda, la fama que llega tan pronto y sin prácticamente buscarla puede convertirse en pesadilla ya que, cuando ésta se ha marchado, se convierte en una obsesión enfermiza.

 

 

 



El terror es un elemento del film y es que, pese a contar con un componente dramático principal, está latente durante toda la película una fuerte carga de terror psicológico. El histrionismo, en sentido positivo, con el que Bette Davis interpreta al personaje de Jane le confiere un marcado carácter de locura que resulta espeluznante; acaba siendo impredecible adivinar los momentos en que su mente se va a desestabilizar, actuando en perjuicio de su hermana.. Le inflinge un constante maltrato psicológico, como ejemplo, las escenas en que le trae comida sin saber en qué consistirá su plato principal; también la somete a insultos y comentarios hirientes desprestigiándola. Blanche está secuestrada en su propia casa, se encuentra incomunicada totalmente en su habitación y sometida a la voluntad de una demente que paga sus frustraciones con ella. Robert Aldrich juega con estos elementos en muchas escenas, dirige con descaro y un dominio, propio de maestro. Resulta casi arrogante ver la facilidad con la que logra transmitir los miedos de Blanche en esos intensos primeros planos. Es plausible cómo logra capturar la esencia de la relación entre esas hermanas usando solo el lenguaje puramente cinematográfico y, reitero, la tensión que se respira durante toda la película es asfixiante. Es una obra que marcó un referente y películas posteriores han copiado mucho de ella, la que de forma más clara lo hace es ‘Misery’ y encontramos referencias en el fascinante ‘El crepúsculo de los dioses’ de Billy Wilder. En lo que al trabajo de actores se refiere hay que quitarse el sombre ante las dos protagonistas, Bette Davis y Joan Crawford, bordan papeles muy complejos. Si el trabajo de contención de Crawford me parece encomiable, mucho más me lo parece el de Bette Davis. Yo soy de los que no suelen disfrutar los papeles histriónicos, pero reconozco que en esta ocasión me ha ganado por completo. Una lástima, no haber podido disfrutar su versión original. Estamos ante una historia de odio, por encima de todo. La rivalidad y competencia entre las dos, deriva en el más negativo de los sentimientos. Somos conscientes de ello gracias a un excelente final en el que un acertado giro argumental nos desvela que nunca estuvimos ante una “hermana buena” y otra “hermana mala”, sino ante dos seres con ganas de despellejarse y con un arraigado odio fruto de la rivalidad desde niñas. Una película con un ambiente claustrofóbico y exasperante en el mejor de los sentidos. Al final, como en la vida, resulta que incluso los buenos callan cosas que harían temblar al ser más infame. Un drama con toques de terror psicológico....Obra maestra imprescindible.

Celos, locura, secuestro, tortura, humillación, castigo. Esto es todo lo que podemos ver en Que fue de Baby Jane. El film se rodea de un ambiente, tétrico que sirve cómo telón de fondo para mostrar la decadencia de dos seres humanos. Dos hermanas arrastradas desde su infancia por el odio mutuo, un odio que son incapaces de aceptar y que cuando el éxito acaba les explota en la cara y las convierte en muñecos esperpénticos. Quizás el uso de los recursos dramáticos parezca excesivo hoy en día, pero aún así la película resulta brutal que ciertas películas actuales. Dice el "Diccionario del Diablo" de Bierce que el odio es un sentimiento cuya intensidad es proporcional a la superioridad que lo provoca. Aquí, el espléndido odio que le tributa una insuperable Bette Davis a Joan Crawford y que no es más que una retorcida forma de reconocimiento, de postración ante una capacidad de perdurabilidad mucho mayor que la propia. Pero lo que hubiera debido ser un homenaje, se transmuta de tal manera por los celos y la envidia en algo mucho más oscuro y peligroso: al no poder arrebatarle a su hermana aquello que desea, el personaje de Bette trata de exterminarlo. Y para ello se vale de las armas más crueles: los juegos sádicos, la tortura psicológica, el maltrato emocional y físico...Todo ello tamizado por el extraño sentido de autojustificación que utilizan los dementes para obrar en nombre del bien ajeno. Pocas veces la locura ha sido tan elocuente en un rostro como el de Bette Davis en este drama que sortea cualquier convención de género y ofrece, entre otras bondades, un desarrollo completamente atípico, unos personajes turbios, que rehúyen la simpatía del espectador, dos interpretaciones fuera de serie y un final tan inesperado como perturbador. La fotografía ofrece brutales contrastes entre la luz y las sombras y no muestra piedad para la decadencia física de ambas actrices e igualmente asombrosos los recitales de Bette Davis en un registro de mala que casi casi supera su magistral interpretación de "La loba".

 


Jane Hudson fue la primera en saborear las mieles del éxito, encarnando una niña prodigio en espectáculos de revista, y espoleada por un padre sin escrúpulos, llegándose incluso a fabricar muñecas de la niña como estrategia de marketing. Años más tarde sería Blanche quien retomara la antorcha de la fama. Una misteriosa tragedia cambia sus vidas. A partir de entonces y llegadas a la época de la madurez ambas sobreviven con el estigma del pasado. Cada una revelará a través de sus actos las miserias de sus vidas pasadas. Narrada con brillante maestría, Aldrich nos deja para el recuerdo fotogramas fetiches dentro de la historia universal del cine; como por ejemplo: Baby Jane alimenta a su hermana Blanche con pájaros mascota y ratas. Edwin, una especie de Ignatius Reilly llamando al timbre de la mansión de Blanche. Una vecina curiosa, un ama de llaves caritativa, y la magistral escena de la playa, Baby Jane cantando de niña y de mayor su éxito: "He escrito una carta a mi padre diciendo cuánto le echamos de menos..."... Una maravillosa película del cine de siempre... y un drama cruel, áspero, denso, sólido e insólito. Pensar que fue filmada en blanco y negro, e hizo palidecer a la tan promocionada "Misery", brindando, además, varios puntos de reflexión, resulta increíblemente positivo. Estas escenas iniciales hacen que uno se plantee muchas preguntas; sobre todo, cómo habrá tomado Baby Jane, precoz, sobrevalorada. malcriada y caprichosa estrella infantil, que de repente nadie se interese por ella y sólo la figura de su hermana le otorgue algún interés...Películas como ésta pertenecen probablemente a una de las épocas más gloriosas de Hollywood, una en la que la riqueza imaginativa era muy superior a la actual. ¿QUE FUE DE BABY JANE? es terrorífica, dramática, y deja pensando al espectador. Eso no lo logra cualquier filme. ¿Son siempre las víctimas tan víctimas y los verdugos tan verdugos?... Son intercambiables sus papeles? Éste film te hace plantearte muchas cosas sobre el complicado mundo de la victimología.

 

La curiosidad del ser humano por lo previsible se podría comparar con su preferencia de lo luminoso frente a la oscuridad. Todos preferimos saber lo que va a pasar, verlo o intuirlo para poder reaccionar con propiedad. Los instintos defensivos del hombre siempre están alerta. Por eso ¿Que fue de Baby Jane?, provoca sudores fríos. Nunca sabes que pondrá en tu bandeja del desayuno y el alcohol potencia su locura aún más, si cabe. Además está esa escalera, esos escalones que son como barrotes de una prisión de la que escapar se torna imposible para una parapléjica. Que cerca está ese teléfono y a la vez que lejos...Pero fuera de este terror provocado por Babe Jane que funciona magistralmente para mantener el pulso narrativo del film, la historia trata sobre el más familiar y peligroso de los pecados capitales: la envidia. Peligrosa en cualquiera de sus formas, pero más cuando ataca a dos hermanas que luchan por ser dignas del amor paterno, del amor del público, del cariño de la masa. Cuando se cae de lo más alto la caída es dura. Y más si al tiempo ves como la persona con la que llevas compartiendo tu vida sube como la espuma. Baby Jane se queda anclada en sus recuerdos, en sus viejas canciones, en la carta a su padre, secuencia que hace que nos inquietemos en la butaca cuando la vemos recitarla... La locura se ha vuelto irrecuperable y hasta el más santo puede arruinar la vida de alguien en un arrebato o mantener el secreto, viendo como tu propia hermana se pudre, durante años…. Es una muy excelente película, rodada en plena madurez del director, y en donde lo principal es el duelo interpretativo entre Bette Davis y Joan Crawford que ha pasado a los anales de la historia del cine como uno de los más intensos y convincentes de todos los tiempos.

 

 

 

 

En el rodaje y alrededores debió pasar de todo, según cuentan los especialistas en el anecdotario cinematográfico, y eso, una vez mas, no contribuyo de manera negativa al resultado final, sino más bien todo lo contrario. Ambas, cuyas carreras y rivalidades personales ya estaban mas que lanzadas, están sencillamente soberbias, construyendo sendos personajes de una complejidad sicológica y de composición. La relación entre ellas tiene momentos sublimes, de una enorme fuerza cinematográfica. A Aldrich le salió perfectamente su apuesta: extrajo lo mejor de si mismas como actrices y supo explotar su enorme popularidad como estrellas de Holliwood para promocionar la película. Aldrich a lo largo de las dos horas duración, va incrementando, con su sabia mano, el dramatismo de la situación y de la atormentada relación entre ambas, que se precipita hacia el desastre de una manera anunciada. Para aligerar el espeso ambiente de tragedia realista entre Blanche y Jane, introduce, también con pericia, otros personajes de un perfil melodramático, como el pianista que contrata para llevar adelante su fantasía infantilóide, y que esta magistralmente interpretado por Víctor Buono. Gracias a esta sutil combinación de estilos interpretativos, que casan como las manecillas de un reloj, obtenemos una sensación final de obra maestra perfecta. Hay momentos de una inigualable belleza. En la playa, donde Bette Davis baila indiferente entre una multitud de curiosos mientras la policía atiende a Jaon Crawford, es una perfecta metáfora y un momento inolvidable para todo cinéfilo. Todo esta al servicio de ese duelo interpretativo y del ambiente de suspense. Todas las piezas funcionan a la perfección para explicar como los celos y la envidia, mantenidos de manera constante en el subconsciente de las personas, pueden, no solo aniquilar una relación, sino a las mismas personas, provocando conductas patológicas que pueden llegar a ser extremadamente violentas y destructivas. Un film de difícil catalogación dentro de un género concreto, es una película que habla de muchas cosas a la vez; de la vejez, el amor, el desamor, el existencialismo... En definitiva es una reflexión sobre el propio ser humano y su condición. La madura interpretación de las dos actrices es brutal, los monólogos y apariciones de Bette Davis dejan sin habla al espectador. Reflexiona sobre lo que hoy llamaríamos "las viejas glorias", personas que pasado su tiempo viven su realidad particular negando el paso del tiempo, donde no admiten que la vida continúe sin ellas. Las canciones con la acartonada voz de Bette causan una especia de emoción-compasión. Hay películas que son dignas de recordarse por el resultado, casi tanto como por el simple hecho de filmarlas... es tan interesante lo que cuenta la ficción como lo que sucedió durante el rodaje y ¿Qué Fue de Baby Jane? es una de ellas. Los problemas  vienen de la rivalidad entre las dos, compartían enemistad dentro y fuera de la pantalla. El enfrentamiento y odio entre Bette y Joan era igual en la vida real. Conocido es que se hicieron la vida imposible en el rodaje y que incluso hubo episodios violentos como se cita en Wikipedia: "En la escena de los golpes, Bette Davis golpeó a Joan Crawford en la cabeza y necesitó puntos. En las escenas en que Bette debía arrastrar a Joan Crawford, esta última puso pesas en sus bolsillos para que Bette se dañara la espalda".

 

 



Como escena preferida me quedo con Jane Hudson aparcando el coche en su parking, en ese momento no eres capaz de adivinar lo que va a pasar, pero la tensión te recorre el cuerpo sólo de pensarlo. También esos zoom a gran velocidad para remarcar el teléfono o la bola de papel en la que se convierte la carta de auxilio.

 

Robert Aldrich dirige un film elegante, una trama exquisitamente sórdida sobre la envidia y las consecuencias de los sueños rotos, que elevan el caché de la propuesta a la categoría de clásico de la intriga y el terror psicológico. Tengo que reiterar que el film no es tan lineal como parece a simple vista, pues ciertas confesiones al final pueden hacer cambiar la forma con el que juzgamos a las protagonistas y a la misma historia.

 

 

Enorme película, una obra maestra sin `precedentes, donde se hace mas firme esa hermosa frase:

!!! QUE GRANDE ES EL CINE !!!