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D R A C U L A

de

Francis Ford Coppola

 

 

 

 

 

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En una entrevista que le hicieron a Coppola cuando el director trabajaba en el rodaje, dijo:

"Creo que la primera película de Drácula que vi fue "House of Drácula", con John Carradine. Adoré a Carradine, con su rostro demacrado y la forma en que levantaba su capa y se transformaba en murciélago, es mi prototipo de Drácula...Yo había leído el libro siendo bastante joven, y lo amaba. Más tarde, fui consejero dramático en un campamento en el norte del estado de Nueva York, y compartía literas con niños de ocho y nueve años. En las noches les leía en voz alta, y un verano leímos Drácula. Cuando años mas tarde leí el script de Jim, me pareció brillante su innovación de usar la historia del Príncipe Vlad para enmarcar el relato completo. Era más cercano a la novela de Stoker que cualquier otro hecho anteriormente. En nuestra película, los personajes se asemejan a los de Stoker y sus funciones, incluyendo muchos que usualmente se dejan de lado. Y luego toda la sección final del libro, cuando Van Helsing va descubriendo las debilidades de Drácula, y le persiguen hasta su castillo en Transilvania. Ha sido retratado como un monstruo, pero al conocer su biografía me hizo pensar en él como un ángel caído... La ironía es que él era el campeón de la iglesia, el héroe que con su sola mano detuvo a los turcos, y entonces renunció a Dios porque su esposa era una suicida y se le negaba el entierro sagrado. Cuando los grandes caen, se convierten en demonios poderosos, alguna vez fue Satán el mayor de los ángeles. La relación del hombre con Dios es sacramental; se expresa a través del símbolo de la sangre. Así es que cuando Drácula rechaza a Dios, la sangre se convierte en la base de todo tipo de sacramentos profanos en la historia: bautismo, matrimonio, y Misa..La sangre es también símbolo de la pasión humana, la fuente de toda pasión. Creo que ese es el principal subtexto de nuestra historia. Intentamos representar sentimientos tan fuertes, que pueden sobrevivir a través de siglos, como el amor de Drácula por Elizabeth. La idea de que el amor puede conquistar a la muerte, o algo peor que la muerte, que se le pueda devolver al vampiro su alma perdida. Usualmente  Quiero que la gente entienda las tradiciones históricas y literarias que hay tras la historia. Que vean que bajo el mito del vampiro hay en realidad sentimientos fundamentales que todos sentimos y conocemos... Incluso si la gente de hoy no siente una relación con Dios, creo que pueden entender cómo otros renuncian a sus lazos de sangre con la creación, con el espíritu creativo o como quieran llamarlo, convirtiéndose en muertos vivos. El vampiro pierde su alma, y eso le puede pasar a cualquiera."

F. F. Coppola

 

 

 

 

Filme de belleza exquisita, ambientación neogótica... por momentos de atmósfera deslumbrante y embriagadora... Con una musicalización magistral de Kilar. Llega a rozar lo erótico y lo aterrador, aborda la maldad y el bien, la perversión y el amor, todo al mismo tiempo... No tiene ningún encuadre ni escena fuera de lugar.

Una obrita maestra que se ha convertido en icono y referente de un tipo de cine visual y sensitivo que ofrece un auténtico paroxismo cinematográfico, revitalizando y reinventando un mítico personaje...¿ Es fiel a la obra de Stoker ?, ninguna adaptación más fiel. Incluso la supera y amplía, llena las lagunas enormes que aquella dejara sin resolver y muestra los verdaderos acontecimientos que rodearon los hechos que Stoker muestra a través de los fríos y conservadores diarios personales de los personajes... El único delito de Coppola habrá sido el de dotar a estos personajes de Stoker con apariencias y fisionomías diferentes a las descritas por el autor, por lo demás, los ha hecho más creíbles y ha agregado en ellos matices mucho más interesantes...En uno de los pasajes de la novela de Stoker, cuando las novias del vampiro seducen y victimizan a Johnathan Harker y de repente aparece Drácula, el mismo autor, ¡el mismo Stoker!, anuncia de boca del propio conde: "Sí, yo también puedo amar, y amaré de nuevo...". Resulta evidente que el propio Stoker sugiere que el personaje del vampiro es más complejo de lo que él mismo presenta, aunque jamás desarrolla tales posibilidades... Coppola en cambio los sabe aprovechar sugiriendo que el vampiro posee un conflicto esencial que lo ubica en la eterna batalla entre el bien y el mal, entre el odio y el amor... porque esto es lo que dice el pasaje exacto de Stoker:.

 

-"¿Cómo se atreve cualquiera de vosotras a tocarlo? ¿Cómo os atrevéis a poner vuestros ojos sobre él cuando yo os lo he prohibido? ¡Atrás, os digo a todas! ¡Este hombre me pertenece! Cuidaos de meteros con él. "-

.

La muchacha rubia, con una risa de coquetería rival, se volvió para responderle:

 

-"Tú mismo jamás has amado; ¡tú nunca amas "-

 

Al oír esto las otras mujeres le hicieron eco, y por el cuarto resonó una risa tan lúgubre, dura y despiadada, parecía el placer de los enemigos. Entonces el conde se volvió después de mirarlas atentamente y dijo:

 

-"Sí, yo también puedo amar; vosotras mismas lo sabéis por el pasado. ¿No es así? Bien, ahora os prometo que cuando haya terminado con él os dejaré besarlo tanto como queráis. ¡Ahora idos, idos!.."-

 

¿Acaso todos han pasado por alto este pasaje de la novela? Aquí Stoker deja escapar una auténtica revelación sobre la persona del conde, quizá la única de su propia voz... Pueden retorcerse los críticos ante la herejía de que el conde siquiera piense en el amor... pues que se retuerzan, porque el mismo Stoker lo afirma: Sí, Drácula también puede amar, por eso va en busca de Mina...En cualquier caso, esta versión magnifica de Coppola, es un Drácula más complejo, y menos llamativo que el personaje que el cine años antes creó.

 

 

 

 

 

 

Sin lugar a dudas es la más fiel trascripción de los hechos narrados en la novela de Bram Stoker, de la que se respeta incluso la estructura narrativa, compuesta a base de hacer evolucionar la historia a través de la lectura de los diarios de diversos personajes. Sin embargo, la incorporación del prólogo, plásticamente impecable pero inexistente en la novela, en el que se narra el origen del vampiro, para dar una motivación a todos sus actos posteriores, esto es, el desmesurado amor que el Príncipe Vlad el Empalador, siente por su adorada e infortunada Elisabetta, revivido al contemplar el parecido de ésta con la joven Mina Harker, 400 años después de la muerte de la primera, convierte al Príncipe de las Tinieblas, imaginado por Stoker, en el protagonista de un melodrama romántico-fantástico, que es absolutamente infiel al espíritu con el que fue creado. En el film de Coppola, aún fiel a los hechos descritos en la novela, Drácula ya no será la encarnación del mal, el vehículo para descubrir la miseria moral y la hipocresía de quienes le combaten, que tan bien quedó reflejada en la magistral versión de Terence Fisher de 1958, que interpretara un impresionante Christopher Lee, sino un héroe romántico en lucha por preservar su amor contra el tiempo y contra aquellos que han jurado destruirle. Ni siquiera se puede afirmar que el planteamiento sea original, ya que este giro argumental, de un Drácula romántico y seductor, solo esta presente en la mente de este grande del cine que se llama Francis Ford Copoola... y a pesar de esa infidelidad al espíritu de la novela, el film de Coppola es una excelente película de vampiros, claramente concebido como gran espectáculo visual, un ejercicio operístico donde prima el impacto visual y el exceso, se diría que intenta ser un compendio de todas las aportaciones iconográficas del subgénero vampírico, debidamente aumentadas o enfatizadas. Ese compendio de fascinantes hallazgos visuales, unidos a la cautivadora historia del enamorado que "cruzó océanos de tiempo" para encontrar de nuevo a su amada, hacen olvidar la traición del espíritu de la novela original, en un film que sin duda debiera haberse titulado "Drácula... de Francis Ford Coppola", como yo pongo al principio.

 

Normalmente intento juzgar las películas basadas en libros de forma independiente al texto, porque una cosa es una obra literaria y otra muy distinta el lenguaje expresivo del cine. Pero en este caso, al ver el título como "Drácula de Bram Stoker" no he podido evitarlo. Ya que se ha titulado la película con el mismo nombre del autor del libro y es imposible disociar ambas: de este modo nos encontramos con dos obras esencialmente distintas que comparten nombre y línea argumental pero poco más. La novela de Stoker presenta una clásica lucha del Bien contra el Mal, pero también de la pureza contra la corrupción, la belleza contra la monstruosidad y el amor contra la muerte. El dantesco viaje a través de Rumania, el acecho del vampiro a Lucy Westenra, la sensación de que el tiempo se acaba y esa sombra omnipresente que planea sobre todos los relatos de los personajes resumían las sensaciones y la esencia de una novela que ha atravesado los años sin perder un ápice de su poder aterrador. Sin embargo, el filme de Coppola, Drácula es un romántico en busca de su novia. Sin duda, la productora o el mismo Coppola decidieron que darle un giro amoroso al asunto impactaría más que respetar el texto de Stoker: al igual que convertir a Lucy y a Mina en dos mujeres fatales, conquistando a Jonathan Harker y Van Helsing es el profesor bondadoso y ligeramente excéntrico. También es justo señalar que esta película es la adaptación más fiel de la novela en cuanto a trama, aunque difiera en intenciones. Es cierto que los personajes tienen una mayor profundidad que en la novela (si bien esta profundidad se basa en una sexualidad nada reprimida. Los actores están en manos de Copoola geniales, Gary Oldman hace una interpretación memorable, Hopkins es siempre Hopkins y Keanu Reeves demuestra una vez más porqué se ganó el apodo "bello-silencio". Por cierto que él mismo reconoció que su interpretación de Jonathan Harker fue lo mas difícil que le habían puesto encima de una mesa... Personalmente creo que nunca hubiera debido usarse el nombre de Bram Stoker al titulo, sino el de "DRÁCULA DE FRANCIS FORD COPOOLA".
 

 

 

 

 

 

Cada uno de sus fotogramas desprende una belleza y una perfección difícilmente superables para representar los hechos que nos trae esta historia del Conde Drácula. Todos sus elementos técnicos se combinan con esplendor para, juntos, ofrecernos una película que más bien parece un libro de fábulas rescatado de un tesoro del pasado y del que iremos ojeando sus ilustraciones tan elegantemente mostradas, enfrascadas en la gran atmósfera que se logró crear para tan bello y sádico momento. El terror y el amor corren, o más bien huyen de la mano, viéndose representados por la figura del recóndito Conde Drácula, que tras perder en el pasado a su amada tras suicidarse ésta al pensar que su esposo había muerto en combate, logra perdurar en el tiempo y cuatro siglos después, tras visualizar una fotografía de la prometida de su abogado Jonathan Harker  desplazado a Transilvania con el encargo de cerrar unos negocios con Drácula, decide viajar a Londres desde su castillo de Transilvania. Allí conocerá a la esposa de éste, Mina, después de hacer caer sobre su mejor amiga, Lucy, su sedienta necesidad de sangre. Desarrollado todo esto de una forma enigmática, que supera lo intrigante para adentrarse en lo terrorífico y mucho después de haber recorrido pasajes llenos de desmesura y erotismo, un equipo encabezado por el el profesor Abraham Van Helsing y Jack Seward, tratará de averiguar qué es lo que sucede entre tanto revuelo misterioso, intentando buscar una solución para dar fin a los macabros actos que se irán desarrollando. Las secuencias, apoyadas todas en unos efectos de sonido y visuales sorprendentes, pasan sin parar de una a otra cada vez de una forma singular y llamativa, dejando a su paso multitud de detalles que serán capaces de hacer las delicias de muchos de los aficionados al género y al gran cine en general. La banda sonora, de gran belleza, no consigue hacerse la auténtica protagonista de la película debido a la fuerza del guión, a veces lírico, a veces más tópico, llevado a los personajes por un reparto que hace su trabajo de forma correcta y algunos sublimes. Se nota la mano y el saber hacer de uno de los grandes de la dirección, Francis Ford Coppola, ese maestro que ha dejado a su paso perlas de cine estiloso y memorable, empezando por su trilogía magnifica de El Padrino, Apocalypse Now, o Cotton Club, entre otras obras. Con todo esto, decir que estamos ante una obra de estudio, que refleja la personificación de las ganas de vivir tras una cortina que esconde un mundo lujurioso, sangriento y demoníaco, oscuro y lleno de misterio que a pesar de lo malvado del conjunto, esconde ternura y justifica una historia del mal, nacida desde el mas puro amor.
 

 

 

 

 

 

Es difícil ponerse delante del ordenador y escribir sobre una de las películas que tanto me marcaron. Es difícil porque no seré objetivo. ¿Acaso puede alguien serlo cuando se ofrece al público un universo tan íntimo? Error el del cinéfilo que pasa de puntillas por la subjetividad y nos encuadra, por la diagonal, una patada de exposición de hechos sin valoración terrenal de por medio. Y es difícil porque jamás se me había pasado por la cabeza dedicarle un articulo a uno de los puntales del cine moderno más reconocible de los últimos años. Sí, creo que el Drácula de Coppola inaugura una década de cine visual, en donde la forma se confunde con el fondo sin que por ello la obra pierda. Claro que su majestad el señor Copoola, siempre ha sido un adalid de las libertades formalistas, evidencia que no por obvia, aporta ciertas claves para el estudio de su obra. Así lo sentimos en su trilogía de EL PADRINO... sus peliculas son testamentos muy depurados y de grandísima intensidad narrativa, que si bien sucumben a la hecatombe de la forma, no es menos cierto que en ellas, la forma se confunde claramente con el fondo en un ejercicio estilístico a la altura de muy pocos autores. Sin embargo, la forma como elemento sentimental, sensorial y sobre todo visceral, encuentra, creo yo, el punto álgido de la carrera del director en esta revisitación mitológica por excelencia. Y ello, porque los fotogramas de Drácula son, por insólitos y en ocasiones espeluznantes, pequeños lienzos goyescos que transcurren frenéticamente bajo la batuta de unas vías locomotoras que van desgranando las hojas del clásico con abrumadora y tenebrosa exactitud. Son extractos literales que encuentran en la fotografía, el montaje, el vestuario y dirección artística, en el uso del sonido y en la música de Wojiach Kylar la horma de sus zapatos. El resto lo ponen unos personajes de perfecta psicología decimonónica que pocas veces han sido tan visuales en manos de un director. Y no me refiero sólo a un Conde Drácula fabuloso, decrépito, revolucionario, sino también a una Mina sensual y desgarrada, una Lucy dolorosa, un Ramsfield alucinógeno y nauseabundo y un Van Helsing endiablado. Una turba de "tipos" que deambulan por los castillos, prisiones, palacios y criptas de la película con perfecta naturalidad contemporánea. Forma, y fondo, juntos en una muestra de poderío visual, sensorial y coherencia que redescubre al Coppola más moderno, más innovador,  que demuestra que lo que iba para taquillazo comercial (que lo fue) sin mayores pretensiones, se convierte, por obra y gracia del talento del director, en una obra maestra sin paliativos.

 


El film de Coppola va mucho más allá. Es una especie de drama romántico con toques de terror en el que el Conde Drácula ansía, por encima de todo, volver a sentir el amor verdadero, ese amor que sintió en su juventud por su joven esposa. Las escenas y las frases más brillantes del film, como la que dá título a esta crítica

 

 -"...se puede decir que el hombre más dichoso es el que encuentra el amor verdadero..."-

 

Van en ese sentido, y sólo teniendo en cuenta ese punto el espectador acabará amando esta película como merece ser amada. Decepcionará al que espere encontrar terror en estado puro, al estilo de "El exorcista" o "El resplandor", pero preciosa obra para los amantes del drama romántico, que encontrarán en esta película de Coppola una de los mejores films que se han hecho en ese género.Poco que comentar acerca de la aclamada actuación de Gary Oldman, muy bien acompañado por Anthony Hopkins, Winona Ryder, Keanu Reeves, Cary Elwes o Monica Bellucci. Sin el brillante trabajo de Oldman el film sería otra película totalmente diferente. Y sobre Francis Ford Coppola sólo puntualizar que alguien con el genio suficiente como para dirigir obras maestras del calibre de la trilogía de "El padrino", "Apocalypse Now" o "Drácula de Bram Stroker" o joyas como "La ley de la calle", "La conversación" o "Cotton Club", merece nuestro agradecimiento y reconocimiento desde lo mas profundo de nuestra mente cinéfila.... Leí el libro "Drácula" de  Bram Stoker cuando era adolescente. Desde entonces, hasta ahora, no dejo de unir el film de Copoola con el libro, son dos enlaces que siempre irán cosidos con hilo de oro, gracias a un profesional, pero con los años llegó ese momento de ver la que ha sido y es desde entonces, la proclamada versión cinematográfica de la novela original. Y me gustó más que el libro...!! HORROR!!!... SACRILEGIO!!!!!...Me gusta más la película que el libro!!!. Amigos míos... esto del arte, tiene una increíble ventaja: ES SUBJETIVO. Esto es; mis vivencias y mi concepción de la belleza, tanto formal o estilística como conceptual, pueden ser diferentes a las de cualquier otra persona. Yo puedo llorar viendo una escena de una película que a otra persona le parezca una estupidez. Y viceversa. Esto viene a cuento de algunas críticas que intentaron destruir esta MARAVILLA del cine de los últimos 15 años, argumentando su disparidad de fondo con el Drácula del libro. Aqui creo yo que reside la grandeza del film y es que es una adaptación, y como tal, el director y equipo técnico del film, ADAPTAN a su sentido artístico la historia original. ¿O quieren ustedes un calco del libro?. De esta forma ganamos dos visiones sobre una única historia. Y cada uno de nosotros podemos elegir cual alojar con mayor cariño en la memoria. A mí me ha ganado la versión de Coppola. Su Drácula capaz de desafiar a su Dios por la mujer amada me parace protagonista de una de las historias mas escalofriantemente hermosas de la historia del "arte de contar historias", valga la redundancia, tanto escritas como filmadas. Y el que no pueda conmoverse con el mensaje que se nos entrega al final, el amor es nuestra única salvación, es que, simplemente, no lo está viendo desde la misma óptica que los miles de personas que adoramos esta versión. En cuanto a la película en sí, qué puedo decir: BRUTAL a todos los niveles, con una dirección artística próxima a la filigrana, iluminación, vestuario, música...TODO, junto a un Gary Oldman que con su Drácula es de otra galaxia, capaz de destilar por su rostro tanto amor infinito como odio, celos, ansias de venganza y esperanza. Los demás actores, sobre todo Anthony Hopkyns en su genial Van Helsing, parece más malvado que la criatura que persigue y las damas Sadie Frost y Winona Rider, nos dan una versión menos decimonónica y más sensual de sus personajes. Sólo me sobra Keanu... ¿que tiene este actor que me recuerda los muros de un castillo?, firme aspirante a convertirse en el nuevo icono del hieratismo facial.

 

 

 

 

 


Personalmente este film para mí, es pura lírica... diálogos rebosantes de belleza, ambientación sobresaliente, sobrecogedora, gótica.....Sin duda, lo mejor de la película es el trasfondo sobre el que Coppola sustenta la historia, el color y su aire místico. La música juega un papel importante, de hecho, hay escenas en las que no hay una gran trascendencia, ni debería haber tensión, pero los acordes y melodías de Wojciech Kilar hacen que me haya sido imposible apartar los ojos. Al final, una ambientación gótica, un toque romántico, un escenario que Bécquer utilizaría para ilustrar sus leyendas, una gota de erotismo, tensión, el terror ligado a una impresionante historia de amor. Desde luego habrá muchas cosas que comentar mas, pero os recomiendo simplemente... busquen la película y véala, sin más. Sin necesidad de rebuscar demasiado el señor Coppola nos muestra un legendario estereotipo del terror, muy machacado en anteriores versiones, pero él le añade una gran causa humana como motivo primordial de su angustia y furia. Aquel vampiro ya no buscaba sangre fresca, sino que reniega de Dios de una forma un tanto heroica. Así se crea un espíritu que intenta demostrar que las bestias no son tan bestias vistas con los ojos de aquellos que, en que vez de prejuzgar, son capaces de observar el verdadero alma de aquellas criaturas que antes nos parecían temibles y condenables. Vuelvo a reiterar el punto mas fascinante de la película, que es la inmejorable interpretación, de un gran maestro.... el señor Oldman., su Drácula deja perplejo desde el primer instante que entra en escena por su admirable credibilidad. Gran trabajo de decoración, que se mezcla increíblemente fácil con la cámara y los juegos de sombras y colores. En éste sentido la obra parece adquirir casi un punto de genialidad, que por otro lado no sorprende demasiado viniendo de la mano de Francis Ford Coppola. Por tanto, y sin que sirva demasiado de referente, Drácula nos demuestra que se puede mejorar una historia sobre la que se ha hablado y escrito desde hace décadas y sobre la que se presumían ideas concebidas ya. Sin embargo al hallar el fondo y alma del propio Drácula se consigue una visión inédita hasta la fecha y así con un simple cambio, se ve donde antes existía un monstruo ahora hay caballero y donde tantos veían un corazón incapaz de amar, otros vimos un corazón que palpitaba con tesón dentro de un ser imperfecto. Esta película es un orgasmo total. Es el punto más alto al que podrá llegar nunca Drácula en el cine. Consigue hipnotizar al espectador como lo haría el mismo Drácula para hacerle creer que Drácula no es un monstruo, aunque lo vea convertido en murciélago gigante, decrépito o lleno de ratas, sino un pobre hombre que ansía poder darle uso a su corazón....simplemente poder amar. Y es difícil encontrar una película que supere al libro en el que está basada, normalmente es al revés, pero en esta adaptación, Coppola ha conseguido ser un gigante de la dirección, con una fotografía exquisita, imprescindible de este calibre para enmarcar con éxito la sombría Transilvania que también describe la novela; los oscuros paisajes y los misteriosos recovecos del castillo son realmente siniestros e hipnotizantes; con una música hermosa y a la vez tenebrosa. Al contrario de lo que parece, no es una película de terror. Quién eso crea es que no ha entendido nada: !!! Es una de las mayores historias de amor jamás contada, amor que transciende tiempo y espacio, y queda tan bien expresado en las palabras del conde !!!

 

- "He cruzado océanos de tiempo para encontrarte".

 



Si bien y por razones obvias no sigue el formato de la genial y sobrecogedora novela de Stoker, su ambientación es portentosa convirtiéndola en el paradigma del romanticismo gótico decimonónico, y repito, GÓTICO, lo cual justifica escenas que algunos tildan de pornográficas, cuando yo lo que veo es un macabro deleite visual impregnado de la sangre inherente al vampiro, el amor es lo único que da razón de ser a la tan atormentada existencia del empalador y el único sentimiento capaz de redimir su culpa y librarlo de su maldición. Ese es el mensaje real, que existe un amor tan profundo capaz de conmover al que se supone personificar el mal absoluto y capaz de hacerlo obrar a su merced con tal de poseer a Mina, la reencarnación de la amada Elizabetha. Francis Ford Coppola dirige una película excelente, que desde sus personajes, hasta sus escenarios, destilan el aura siniestra y tenebrosa de la historia en torno al Conde. Y es que el reparto de esta cinta es sencillamente para convertirse al vampirismo. La historia como he repetido tiene un toque gótico al que es imposible resistirse. No esperéis grandes efectos especiales, dado que tiene más de 15 años, pero la evolución física que experimenta el Conde, de decrépito cadáver aristócrata a joven caballero con sombrero de copa, está muy conseguida y transmite al espectador el estado de ánimo por el que pasa el Señor de la Noche en cada momento de la trama. Es un magnifico poema de amor de la mano de Francis Ford Coppola y guión de james V. Hart. Con un admirable ritmo narrativo de gratificante intensidad en cada interpretación de todo el reparto, el cual se ve arropado de un excelente Thomas Sanders en el decorado y un Oscarizado vestuario de Eiko Ishioka. Un estilo muy refinado, con ornamentos románticos en cada escena de esta obra maestra.
 



El director de "El Padrino" y "el Padrino II", dos grandiosos  poemas cinematográficos, logra en esta película superarse a si mismo, dándonos una versión del drácula no tan acercada al libro pero personalísima y lírica. El film es de una belleza que se salta los canones, su historia conmueve profundamente. Para nada exagero, la he visto varias veces y desde el primer momento te atrapa:

 

!!QUE GRANDE ES EL CINE....MAESTRO COPOOLA....QUE GRANDE.!!


 


Bien es cierto que el filme bebe de la fuente de Bram Stoker directamente, pero Coppola se tomó afortunadamente la libertad de hacer la película algo más comercial inventándose una historia de amor que no aparece en la inmortal novela. Drácula se transforma utilizando sus poderes para conquistar a Mina Harker , y el amor que se profesan entre ellos alcanza cotas de pasión inauditas. Es un Drácula, más inteligente y menos violento, que conquista al espectador no sólo por mostrarse como un ser maldito víctima de una traición de Dios, sino por la portentosa interpretación de un Gary Oldman totalmente metido en su papel, dándole pasión, elegancia, teatralidad y dramatismo. Este Drácula es, además un homenaje al cine en todos sus fotogramas. Las referencias van desde guiños al cine japonés, del que Coppola fue uno de sus promotores en occidente con Kurosawa, a claras alusiones al "Nosferatu" de Murnau, pasando por las imágenes de los primeros cinematógrafos con ese aura de misterio y nostalgia tan destacadas. Además, esa estética gótico-barroca y los efectos especiales son puramente artesanales, tal y como se hacía no hace tanto tiempo, antes de la aparición de los efectos digitales.


- "He cruzado todos los océanos de tiempo para encontrarte"-. Una de las mas bellas frases que he escuchado nunca



Para mi como cinéfilo exigente, el DRÁCULA DE FRANCIS FORD COPOOLA, es ese film que tengo que ver para reencontrarme con esas obras maestras del cine, que me hace amarlo y lo que es mas....!!!RESPETARLO!!!...porque una vez mas:
 

!!QUE GRANDE ES EL CINE....MAESTRO COPOOLA....QUE GRANDE.!!

 

 

 

 

 

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