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LA GATA SOBRE EL TEJADO DE ZINC

 

Adaptación de la obra teatral de Tennessee Williams

 

 

 

 

 

 

 



En realidad, la película debería llamarse como la obra de teatro, “La gata sobre el tejado de zinc caliente”. Así la he conocido yo siempre, pero no sé por qué, la última palabra ha desaparecido del título español....La trasnochada censura franquista, como siempre. La palabra “caliente” hacia que se pusieran en marcha mentes “calenturientas”. La censura de la época intentó camuflar la homosexualidad de uno de los personajes cuando la obra se estrenó en teatro, y también lo hizo en su versión cinematográfica, pero no lo consiguió, las versiones teatrales de hace unos años lo dan por hecho, y en el film voy a poner todos mis conocimientos en marcha para explicar como guillotinaron este magnifico film, afortunadamente, ahora en pleno siglo XXI, la película se puede adquirir con doblaje nuevo, restaurada, y sinceramente os la recomiendo. Hay muchos Films a lo largo de la historia que están cargados de anécdotas y curiosidades, LA GATA SOBRE EL TEJADO DE ZINC, no es una excepción y eso es algo, no solo por lo que me sienta obligado a plasmar en mis textos, sino que me entusiasma enormemente..

Durante el rodaje, Elizabeth Taylor recibió la terrible noticia de la muerte de su marido, el productor Mike Todd, en un accidente aéreo. Ella afirmó años después que aquello le hizo entregarse aún más a su personaje. Burl Ives y Madeleine Sherwood ya habían realizado los mismos personajes de patriarca de la familia y su nuera Mae en la obra de teatro. Para el papel de Maggie fueron candidatas actrices como Lana Turner, Vivien Leigh, Grace Kelly y Susan Hayward...Curiosamente, esta última actriz es quien le ganó el Oscar a Elizabeth aquel mismo año, por su magistral interpretación de “Quiero vivir”. Para el papel de Brick también hubo varios nombres, el actor Ben Gazzara que había interpretado el papel en el teatro, pero que rechazó hacerlo en cine, El actor Paúl Newman, siempre considerado un caballero en lo referente a sus comentarios sobre sus compañeras de rodaje, dijo en una ocasión:

-"Maggie provoca a Brick un constante sudor y aliento putrefacto, comprendo ahora mejor el personaje al cabo del tiempo. Liz nos hizo verlo así, pero con un leve toque de perfume francés."

Como director, también George Cukor fue tentado, al parecer, para dirigirla, pero rechazó asimismo hacerlo porque no se atrevió a trabajar en una historia que obligatoriamente sacaba a relucir la homosexualidad del protagonista, de todo es sabido que Cukor era homosexual, a pesar de ocultarlo siempre. Elizabeth Taylor exigió a la MGM medio millón de dólares y un 10% de la recaudación y fue en esta película la primera vez que cobró semejantes emolumentos. El film tuvo tal éxito que entró a ser el primer puesto en las listas de las actrices más taquilleras. A pesar de que fue uno de los éxitos del año en Estados Unidos, recaudando unos 26 millones de dólares a partir de un presupuesto de sólo 3 millones, según las memorias de Tennessee Williams nunca estuvo de acuerdo totalmente con el resultado final del film, por una parte porque siempre quiso para el papel femenino a Vivien Leigh y por otro porque el guión final ocultaba el verdadero origen de la destrucción del personaje interpretado por Newman. Sin embargo, siempre se mostró satisfecho con la magnifica interpretación que del personaje de Brick hace Paúl Newman. De hecho Williams, reconocido homosexual, tenía dos actores “fetiche” en los que basaba sus personajes masculinos y dicho por el propio dramaturgo, eran Marlon Brando y Paúl Newman. Una vez afirmó:

- "Nunca tendré el orgasmo perfecto sin sentir el olor a sudor de Brando en “El tranvía llamado deseo”, o penetrándome Newman cuando mira fijamente a Maggie al final de “La gata sobre el tejado de zcin caliente”. Es como si los tres nos meciéramos al compás de una melodía sureña, bajo los ojos inocentes de Baby Doll"-.

 

 

Tennessee Williams es el autor teatral más veces adaptado al cine. La intensidad dramática de sus textos, la calidad de los diálogos, el arrojo en plantear situaciones que en aquellos años rozaron el escándalo, y particularmente el vigor de sus personajes, especialmente los femeninos, han hecho que numerosos cineastas de talento se hayan interesado por su obra, por lo que han sido adaptadas en diversas ocasiones tanto para el teatro, el cine o la televisión obras como “El zoo de cristal”, “Un tranvía llamado deseo”, “Verano y humo”, "La gata sobre el tejado de zinc caliente", “La primavera romana de la señora Stone”, “Dulce pájaro de juventud” y “De repente, el último verano”.


"La gata sobre el tejado de zinc..." fue la obra que consolidó la fama internacional de Tennessee Williams, tras el gran éxito obtenido con "Un tranvía llamado Deseo". Fiel a su estilo, la humanidad de sus personajes se impone, pese a la brutalidad de las pasiones que arrastran y en las que se encuentran envueltos. Los problemas que deben resolver son fuertes, apasionados y crudos, pero ellos intentan llegar hasta el final..., hasta la "verdad" de sus vidas. Cada uno lucha por alcanzar esa verdad, que es su única tabla de salvación y que, a la vez, temen descubrirse a sí mismos. Por eso, cuando la encuentran, se la dirán a gritos, cruelmente... Después, habrán encontrado la calma, la serenidad, e intentarán continuar su vida ayudándose y apoyándose los unos en los otros. Las pasiones con que juega Williams en esta obra son eternas, pero vista en nuestros días, él no rehúye llegar hasta el melodrama, con tal de lograr el clima que necesitan sus personajes para exponernos con toda claridad sus aparentemente simples, pero en realidad complicadas psicologías hasta conseguir que les comprendamos, e incluso disculpemos, pues son seres humanos como nosotros. Los que acusaron a Williams de valerse en todas sus obras de un ritmo y un montaje cinematográficos tendrán ocasión de descubrir ahora a un Williams nuevo. La acción de la obra transcurre en el espacio de unas horas y entre las cuatro paredes de la habitación del matrimonio. Quiero asegurar que la versión española difiere un poco de la obra original. Se han mantenido los cortes que realizó el propio autor para la representación, y se le han añadido algunas escenas nuevas. La película que podéis comprar ahora es una versión íntegra y definitiva, de la obra. No debe haber sido una tarea fácil. Había que mantenerse fiel al diálogo original, y, sin embargo, dar una equivalencia española a las duras y fuertes palabras con que se expresan sus personajes en inglés. No sé si conseguiré con este articulo la tarea que me he impuesto, pero puedo asegurar que la he realizado con gran cariño y respeto. Ha facilitado mucho mi tarea la ayuda prestada por textos actualizados de estudiosos de Tennessee.

Ahora, espero vuestra valiosa opinión de los que siguen "CINEPARAISO" y juzgar esta obra maestra del Séptimo Arte....

Es un trabajo muy hermoso.

 


Este articulo es también mi homenaje a Elizabeth Taylor, uno de los Mitos con mayúsculas más grandes del Séptimo Arte. Su talento como actriz solo estaba a la altura de su belleza y sensualidad... ‘La gata sobre el tejado de zinc’ es un Premio Pulitzer del gran dramaturgo Tennessee Williams, un autor que dotaba a sus obras de ambientes asfixiantes, con relaciones opresivas, personajes atormentados, en las que el calor era catalizador de sentimientos, esta es adaptada para el cine por el propio realizador Richard Brooks y James Poe... Se desarrolla durante un caluroso día de verano en una rica mansión sureña, el día que el poderoso patriarca de la familia vuelve a casa después de un exhaustivo examen médico, es también su cumpleaños y sus dos hijos con sus respectivas esposas se han reunido para celebrarlo, Brick, es el ojo derecho de su padre, acaba de tener un percance por lo que tiene una pierna enyesada, es un persona atormentada que no para de beber por su íntimo amigo fallecido, destila amargura e irascibilidad, las riñas con su esposa son continuas, su esposa es Maggie, desea tener un hijo, y pelea como una gata por no perder posiciones por la herencia ante la posible muerte del suegro, y es que tiene en los cuñados unos duros competidores, la cuñada  Mae es una persona mezquina, sibilina, que aprovecha que le ha dado al patriarca 5 nietos y viene otro de camino para ganárselo, su esposo es Gooper, es el mayor de los hermanos y entra en el juego de su mujer. Con estos mimbres se desarrolla un melodrama poderoso, de una intensidad dramática sublime, nos habla de temas universales, la hipocresía, la codicia, el amor, es un retrato demoledor de la avaricia, de la envidia, y lo hace en el seno de una familia que se está pudriendo por un doble juego moral y a través de esto la familia se descompone, las relaciones familiares se convierten en una farsa, un juego decadente por ganar el favor del padre, el relato es un increscendo dramático épico, lleno de intriga pues poco a poco se van desnudando sus almas los personajes, quedan al descubierto sus flaquezas, es un deprimente fresco de las miserias humanas, nos arrolla con su enrarecida atmósfera. La cinta asienta sus sólidos cimientos sobre un magno guión, dotado de diálogos punzantes, de una fuerza desgarradora de los se quedan, con situaciones inteligentes, con una evolución fluida que hace te atrape desde el minuto uno. El excelente guión hace que sus actores tengan material del que sacar provecho de modo extraordinario, a pesar de la censura, pero siempre se aprecia de forma explícita que danza la homosexualidad en la relación de Brick con Skipper. No se pueden estar mejor que están ellos, empezando por Liz Taylor, una actriz descomunal que se mueve por la pantalla desbordando erotismo, qué modo de cambiarse de medias, inunda la secuencia con su pasional personalidad, transmite amor, odio, ambigüedad, se mueve como una gata en tensión, como no enamorarse de ella, es una belleza turbadora, como lo demostró también en Cleopatra. Paúl Newman compone un rol icono en el cine, en pleno apogeo físico, pocos han bebido whisky como él, posee un dominio gestual prodigioso, su mirada de ojos azules fulmina, emite frustración y debilidad, su autodestrucción toca la fibra, esto sumado a la antológica química que tiene con Liz Taylor nos da una de las parejas de cine más famosas de la Historia, se compenetran de forma arrolladora, es una pareja que desprende magia con su tira y afloja. No quiero dejar de mencionar a Burl Ives, el único que hizo el mismo papel sobre el teatro, está homérico, de carisma insultante, emana una amargura contenida trágica. La puesta en escena aún siendo teatral no cae en la teatralidad, posee un ritmo tan ágil y dinámico que no tienes la impresión de estar frente a teatro. Todos los actores bordan su papel, y dotan a sus personajes de un realismo que asombra. La primera hora del film es portentosa, toda una ironía. En definitiva, una obra maestra, una lección de lo que es hacer cine. LA GATA SOBRE EL TEJADO DE ZINC, no se olvida tan fácil, llegando a conmover al espectador.

 


La película está llena de metáforas. Los dos personajes con conflictos internos más marcados. son Brick y el Abuelo, precisamente los que poseen algún tipo de tara física, y de esa manera se acrecienta el dolor a los ojos del espectador despertando lástima y la compasión por los dos gruñones tullidos. Otro aspecto relevante es el doble viaje que hacen los personajes por la mansión que representa a su vez la relación familiar. El piso superior, las emociones superficiales y las conversaciones hipócritas. La planta baja, los reproches y la avaricia. Por último, el sótano, donde podemos contemplar la única relación de verdad que existe en esa familia y donde afloran los sentimientos más profundos de el padre y su hijo favorito. Por otra parte la relación entre Brick y Maggie nos absorbe desde el principio.... ¿Quién es Skiper? ¿Una habitación de hotel?...este episodio nos mantiene con los ojos pegados a la pantalla atendiendo a todos y cada uno de los diálogos para resolver el misterio, un misterio que en realidad se intuye tragedia, ya que lo que importa no es por qué Brick es un borracho sino de qué manera va a conseguir salir del bache de un amor homosexual que le atormenta. Todo en el film encaja a la perfección. Por culpa del doblaje de la época se pierden algunas frases realmente relevantes dentro de la historia y que todos ahora en pleno siglo XXI, sabemos como fué. Tennessee Williams en sus obras de teatro, analiza temas diversos y complejos, como la familia, el amor, el afecto, y contravalores como la codicia, la envidia, la hipocresía, el culto a las apariencias y el engaño. Reflexiona, además, sobre las relaciones padres e hijos y de marido y mujer.... Añade un apunte sobre el deseo, la pasión y el paso del tiempo. De modo implícito, aborda el tema de la homosexualidad masculina. La acción, ajustada a una puesta en escena brillante y rica en recursos, se desarrolla en tres ubicaciones de interior: el salón de la planta baja, un dormitorio del primer piso y el subterráneo dedicado a almacén. La lluvia y el viento que baten el jardín, junto a los truenos que se oyen, contribuyen a crear la atmósfera densa y agobiante que envuelve a los personajes. El film no oculta su condición de teatro adaptado al cine, pero la acompaña de un movimiento diligente de cámara, una fotografía espléndida de William H. Daniels y unos diálogos bien construidos. Por la intensidad que desarrolla y por su interés como reflejo de una época y de un tipo de cine de moda en los 50 y 60, la película es recomendable ver ahora.

La adaptación cinematográfica de la obra de Tennessee Williams, no implicó mucha dificultad: el trabajo se reducía a encontrar a los actores adecuados y escribir un guión que no se alejara de los diálogos originales. Hoy nos parece que no podrían haber elegido a otros que no fueran  Paul.Newman y Elizabeth Taylor...Ellos hacen que cualquiera con un mínimo de sentido común se meta de lleno en una historia de rencores familiares, de envidias y frustraciones, en la que una homosexualidad implícita del protagonista, en un momento y lugar inoportunos le obligaba a ocultarla, esta es la causa primordial de su brillante argumento. En continuidad con una manera de mirar cine, no pude dejar de sorprenderme al advertir la quintaesencia del estadounidense del Sur: Un hombre que, en aquel entonces, era un descarnado emprendedor y que en la actualidad se traduce en la abstracción de las corporaciones. Como dice el personaje de Newman, el amor está ausente en todo ello. Entendido el amor por el brindar atención, consideración, compasión. Las cosas, el adquirir y amontonar, no pueden reemplazar sentimientos, caricias y todo aquello que forja entre los seres humanos la comunión de compartir. Los tiempos narrativos del film son adecuados para quien no requiere ser meramente "empujado" por un guión: El argumento se desarrolla a tiempo, sin que la atención decrezca por saber qué pasa en medio de la sureña familia norteamericana. Me fascina este film y confirma lo que siempre he sentido y pensado, que el arte no sabe de épocas ni del paso del tiempo, porque el hombre es el mismo, aunque transcurran muchos océanos del tiempo.

 

 

Tennessee Williams es asfixia, calor sofocante... Era un dramaturgo tan opresivo como el vapor hirviente dentro de una olla express.. Era clima ardiente del viejo sur, donde lo que menos ahogaba era la canícula. Fué uno de los más grandes dramaturgos de la historia, desmenuzó una agonía de tormentos psicológicos en unos argumentos y unos personajes torturados, aprisionados entre el fracaso existencial. Williams era alcohólico, adicto a los calmantes y a las drogas, posiblemente recreó en su protagonista, Brick, gran parte de las angustias que a él mismo le consumían. Alguna vez he leído que lo más acertado es escribir acerca de lo que se conoce. Y estoy más que convencido de que Tennessee, escribió acerca de cosas que conocía muy bien. Las decepciones afectivas en el plano familiar, la agresividad de su padre, la salud mental de su querida hermana Rose... Hay muchas familias que no son felices y que viven un infierno casi constante, unidas tan sólo por los lazos de la farsa, o que han olvidado en algún peldaño el cariño, la confianza y la comunicación que pudieron poseer en un principio, y que no deberían haber extraviado. Aunque también suele suceder que desde el comienzo nunca hubo cariño verdadero. Y ahí está la fuente del fracaso. Maggie, la frustrada esposa de Brick, se revuelve como una gata, como si estuviera posada sobre un tejado recalentado que le queman los pies. Nada parece sacudir de su apatía a su marido, decidido a dejarse morir lentamente en el abrazo evasivo del whisky. Así en un tórrido día de verano, en la plantación algodonera de Mississippi, se desatan las fieras con motivo del cumpleaños del patriarca. Las mentiras se van cayendo, las máscaras se destapan para exhibir la verdad desnuda, sin ornamentos, sin adornos que amortigüen la seca certeza del desamor, de la rapiña, del desprecio. Las personas, incluso las que más se quieren unas a otras, tienen tendencia a alejarse, a destruirse, a atacarse, y a no comprenderse. Hay un punto en la difícil trayectoria en el que se escoge ignorar egoístamente a esos seres que más nos necesitan, seguramente por cobardía, por desidia y por nuestra natural inclinación a deplorar lo que poseemos. Y es triste que llegue al final sin darnos cuenta de que queda muy poco aliento, para despertar y ser consciente de lo que se ha perdido. Pero puede que nunca sea demasiado tarde para ciertas cosas. Puede que no lo sea, mientras el cuerpo, el corazón y la mente sigan en pie, para reconciliarse. El espíritu tiene infinitos recodos, y si se está a tiempo para hallar el adecuado o dar con la puerta precisa.

Los ojos azul transparente de Paúl Newman, y la perturbadora presencia felina de Elizabeth Taylor, compusieron una pareja protagonista de asombrosa fuerza interpretativa, creo que no abundan las estrellas que lucen tanto sus papeles como Newman-Taylor haciendo resplandecer a los imperecederos Brick y Maggie en el día más asfixiante de sus vidas, con esa lúcida y tortuosa disección, en medio del calor abrasador de Mississippi, con su infelicidad, miedo, hipocresía y los engaños que les sostienen... Es muy duro mirar el rostro de la verdad.  Hoy día me parece impensable crear semejante clima sin tener que recurrir al morbo...y este film lo consigue de sobra. Es un clásico en todas sus dimensiones: personajes de gran fuerza, guión basado en las vivencias del mismo autor y un único emplazamiento físico para el desarrollo de todo el film.

 

 



Elizabeth Taylor y Paúl Newman forman una pareja inolvidable, despreciada e inseparable. Como Brando y Leigh de UN TRANVÍA LLAMADO DESEO. Todo comienza con una lesión de tobillo en una situación sensacional. Todo evoca un tiempo que fue mejor, y que por alguna razón se rompió. Los culpables se irán desvelando poco a poco. Pero el drama no sólo es personal, si no social, cuando los hijos de la familia deben posicionarse en esa supuesta guerra por la herencia. . Newman al principio parece un zombie, se tambalea, no esta seguro. Pero según el personaje le van dando diálogo, entona sus primeros enfados, impresiona, deja huella y te embauca. Mientras oyes a Elisabeth Taylor no piensas en otra cosa, aquella muñeca seduce dialécticamente, dulce y desgajada, tenaz y desbocada. El ritmo hace que todo discurra como un agradable paseo donde hay que agarrarse a la butaca. Gracias Tennessee Williams por otro estupendo drama que Brooks elevó a los altares del cine. Todos le tenemos miedo a la verdad porque la verdad puede ser dolorosa y, aunque siempre es preferible a una mentira, muchas veces puede condenarnos a una vida de amargura, una vida en la que nuestro interior se retuerce como hoja que la llama engulle y sólo el alcohol con su efecto de sueño de los sentidos puede aplacarlo. Eso es lo que le pasa a Brick, un hombre que parece que sintió algo un amor autentico por un amigo y ahora ahoga esos sentimientos prohibidos entre whiskys y con un matrimonio no muy bien relacionado, en el que él llega incluso rechazar un vaso en el que ella ha bebido. La tensión es patente en esta magna obra del cine y nos hace vibrar e incluso estremecernos con ese drama existencial en el que el amor, lo prohibido y el pasado se entremezclan con endebles hilos que parecen se fueran a romper en cualquier momento. El tejado de zinc quema, pero la gata resiste, comprende lo que Brick siente y sigue amándole a pesar de todo, una gata con un precioso vestido blanco que resalta esos ojos violáceos tan bellos, una gata que lucha por lo que cree que es suyo y que llora con una terrible dulzura sentada en su cama de cabecero dorado. Completa esta magna obra un padre moribundo, pedante y odioso que sabe ver en el corazón de las personas y admira a las almas atormentadas, pero de buen fondo, rechazando la hipocresía y la mediocridad de su horrorosa nuera coneja y esos nietos tan insoportables. El padre ama a Brick a pesar de ser un auténtico fracasado y ama a la gata luchadora, ama la dolorosa cara de la irremediable verdad, de la muerte que afila su guadaña y se enfrenta a ésta para asentar su imperio sobre los nobles corazones, no sobre las apariencias y falsedades... Destaco una frase de Liz::

- "Estoy viva, ¿comprendes?... Vivo todavía, ¿por qué le tienes tanto miedo a la verdad?"-

 Sencillamente genial, he llegado a poner esa escena múltiples veces con enfermiza obsesión y no me cansaré nunca. En mis largos años de cinéfilo, debo decir que es uno de los mejores clásicos que he visto, el film me transporta al calor sureño, a los corazones atormentados, la lucha y un amor inconfesable en todas sus posibilidades...
 

A muchos años de su estreno, no puedo encontrar este film más vigente. Es esta una de las virtudes de las grandes películas: el no envejecer; así Richard Brooks consiguió perpetuar en la historia del cine una de sus mejores películas, en esta fabulosa adaptación de la obra teatral del inmortal Tennessee Williams. En el film hay de todo: envidia, resentimientos, desamor, ambigüedad, hipocresía, ambición, frustración, celos, muerte....... y en medio de todo, una mujer dispuesta a todo por salvar su matrimonio. Personajes para mi inolvidables, como lo son también los habitantes de una plantación llamada Tara, en el film de todos los Films: LO QUE EL VIENTO SE LLEVO.....Dicen que la perfección en el cine no existe, permítanme que dude....!! ESTO ES LA PERFECCIÓN !!.

 


Se escucha la melodía de “La Dernière valse” en una residencia hermosa de Connecticut y Paúl Newman va al Olimpo de los dioses, lo mismo que Liz Taylor, visitaba su amado Puerto Vallarta, ya que una parte de ella se quedó ahí…Entre ambos, nos han dejado un legado sin un adjetivo coherente para definirlo con honestidad, bastaría con decir que ambos elevaron la otra teatral LA GATA SOBRE EL TEJADO DE ZINC CALIENTE, a cuotas impensable en el cine de hoy, porque amigos míos, cuando una película se la considera pieza de culto, creo que está dicho todo. La película de Richard Brooks puede considerarse como la mayor historia de trapos sucios jamás contada, al menos hasta la fecha el conglomerado de calumnias, imputaciones y achaques insidiosos como el que aflora constantemente en su guión, tiene doble mérito, cuando todo proviene de una obra de Tennessee Williams. Desde el comienzo en que el espectador no sabe muy bien cuales son los motivos por los que nuestro protagonista reniega del amor hacia su esposa, hasta su esperanzador final, todo se va desvelando poco a poco. La película es un sinfín de situaciones en los que la hipocresía reina a sus anchas, el significado de la codicia queda ejemplarmente retratado, la fidelidad otro tanto y por encima de todo, el encumbramiento de ese sentimiento paternal que parecía perdido y que aparece, te atraviesa, te conquista y acaba emocionándote sin remedio. Todo ello es un único emplazamiento físico, esa espectacular residencia enclavada al otro lado del Mississippi y que interactúa como otro personaje más. Uno piensa que no se podía haber elegido a otros protagonistas que no fueran Newman y Taylor, al menos, mi imaginación no alcanza a sustituirlos. Newman borda ese personaje tenue, frustrado y confuso y Taylor derrocha sensualidad y coraje a partes iguales. Pero señores, si por algo recordaré eternamente esta cinta es por ese fenómeno de nombre Burl y apellido Ives. Si algún día alguien me pide un ejemplo sobre el significado de “comerse la pantalla” le recomendaré fervientemente que vea al patriarca. No tengo palabras, de verdad. En definitiva, una enorme disputa familiar, tres interpretaciones magistrales,, un guión para la historia y una escena, esa lúcida y emocionante conversación en el desván entre padre e hijo que finaliza con la subida por la escalera. Siento un amor especial por el film y por gustarme, me gusta hasta el sudor que empapa a los personajes en los 108 minutos de metraje. Con fuerte carga sexual, la parte principal de la trama es la inestable relación entre el matrimonio. No tienen sexo y él se ha convertido en un alcohólico incapaz de afrontar los problemas con su esposa, que le sigue amando, mientras él la rechaza. Este contenido sexual no pudo obviarse por la censura y el desarrollo de la historia no trata directamente la homosexualidad del marido, pero se intuye claramente, hasta el punto de cambiar el final de la obra teatral. Además en España el doblaje y la censura adulteró contenidos explícitos de las líneas de dialogo. Recuerdo el impacto que me causó cuando la vi hace muchos años...Ahora, la he vuelto a revisar en formato nuevo y me sigue pareciendo una soberbia película, a pesar de los cambios impuestos por la censura en la adaptación del texto teatral, pero resistiendo el tiempo y la mentalidad actual sobre este tema... como película, tiene un altísimo nivel cinematográfico.



Mucho se habló en aquellos años de la homosexualidad oculta de la película, pero considero que la sociedad de entonces la exageró. Visto y repasado el argumento, el único posible homosexual es el amigo ausente, aunque en su caso podría hablarse incluso de bisexualidad, teniendo en cuenta su comportamiento con Maggie. Sea como sea, el protagonista Brick no entra en ese juego, por mucho que se insista en algo que no está definido. La amistad defraudada, la culpa y los celos insoportables son los auténticos demonios de un Brick inmaduro y desganado. La historia es sencilla pero compleja, mientras que avanza la historia podremos ver las miserias que encierran estas personas y sus pequeñas grandezas también Un hijo y un padre enfrentados, una mujer que desea amar pero no sabe como hacerlo ni como demostrar su amor a un hombre que rechaza a aceptar el pasado. Un hijo que ha tenido de todo menos el amor real de su padre, todo lo material menos el amor profundo, causando en el hijo un eterno y profundo dolor frustrado que ahoga en la bebida. Un hombre que estuvo a punto de morir y cree que la vida le ha dado una oportunidad y se da cuenta de cómo todos a su alrededor solamente le quieren para sangrarle, quiere empezar a vivir a sus 65 años sin darse cuenta de que ya es demasiado tarde para amar y vivir. El film es un sabio retrato del hombre, una película y una historia sobre las miserias del hombre y sus pequeñas pero importantes grandezas. Si hay algo que me gusta de la película es como poco a poco se van sacando los trapos sucios de la historia, los diálogos son geniales y solo pueden ser geniales gracias a estas interpretaciones al igual que este lujo de reparto, sin duda son la guinda de la película. La sencillez en la ambientación, casi teatro pues todo se desarrolla en tres o cuatro habitaciones. Una magnífica e intensa película, un clásico del cine americano. Fruto de la unión del gran talento de Williams, de la profesionalidad de Brooks para las adaptaciones literarias y la acertada elección del reparto. Aquí, Taylor y Newman suman para la película, nunca restan, lo cual es un mérito considerable. "La gata sobre el tejado de zinc" es una disección con afilado bisturí de una familia americana y por extensión del "american way of life" que se desarrolla en unas horas y en la que salen a flote todo un océano de frustraciones, mentiras y desazones que han creado la textura de una falsa institución. Hay muchos mares dentro de ese océano: un mar separa al inválido y alcohólico premeditado Newman de la caliente y desesperada Taylor; un mar separa a la híper maternal Anderson de la todavía estéril Taylor; un mar separa al moribundo y orondo patriarca Ives de su enamorada y ciega esposa; un mar separa a un hermano del otro; un mar separa a Newman de todos, hasta que su padre tiende un puente... último, doloroso, pero verdadero, por el que al menos, y transitoriamente, puedan cruzar de un lado a otro la gata Maggie para ver si se deja amar, de una vez por todas, por el reacio gato y pase del caliente tejado de zinc al suave tejado de la cama.
 

 

 

Me gusta la secuencia final, en la que se ve al hipnótico Newman entablando miradas con Maggie, no se dicen nada, casi todo queda dicho cuando tira un cojín sobre la cama. Se pulsa el botón, se pausa la imagen y los veo abrazados.

 


Conocemos la obra teatral de Williams, pero la visión cinematográfica es magnífica y en eso se convierte gracias al buen guión  La ambientación en una hacienda del Sur de Estados Unidos es un acierto, dado que es el entorno y el clima perfecto para entender el patriarcado y el proteccionismo del "viejo" hacia toda su familia: su necesidad por disponer del control de la misma, orientando y guiando la vida de sus descendientes. Otros temas como la perpetuación de la saga y el machismo reinante en la figura de Big Daddy son tratados y quedan perfectamente encuadrados en esas haciendas algodoneras del Sur más tradicional y conservador posible. Es todo un clásico recomendable, por sus buenas maneras y por tener por fondo las verdades y las mentiras, las ambiciones tan propias de la sociedad y de las herencias y disputas familiares. Temática de ayer, de hoy y de siempre. Magnífico drama, una obra maestra cinematográfica intensa, de cuidadísimas interpretaciones y gran potencial narrativo. Posee una intensidad dramática llegando a cotas de grandeza, de desgarradora belleza. El rencor, la hipocresía, la doble moral, las relaciones familiares, los remordimientos, la conciencia, la insatisfacción son muchos de los temas que abarca este inmenso filme, llevado con un talento innato. Un magnífico Paúl Newman abarcando a un personaje ahogado por sus remordimientos y su consciencia, de una ambigüedad manifiesta. Como he dicho ya cientos de veces es intensa y dramática, grandes cualidades del film, llegando a un poder y a un nivel altísimo, en “carne viva”, sin nunca caer en el sentimentalismo ni en la moralina como muchas películas actuales, sino llegando a la perfección mediante el talento y un trabajo impecable. “La gata sobre el tejado de zinc” es ante todo un filme apasionado y complejo, una obra maestra desgarradora que ahonda en las vísceras, en la propia sangre, en el deseo sexual, sacando sus miserias y sus falsedades, así como sus sinceridades y  pasiones. Todo un contraste perfecto, adaptando el drama escrito por el extraordinario Tenessee Williams.
 


Si hay un director capaz de adaptar a la pantalla los caóticos, ambiguos e interesantes textos literarios de Tenesse Williams y no sólo adaptarlos sino lograr que el público se identifique con alguno de los personajes, es Richard Brooks  y el maestro Elia Kazan.... Brooks en el caso que nos mueve, lo hizo varias veces y en todas ellas salió triunfante, sobre todo en  "La gata sobre el tejado de zinc" y "Dulce pájaro de juventud". La gata... como obra maestra que es, muy poco se puede añadir a todo lo que he escrito sobre ella. Comentaré sólo dos aspectos. De un lado la extraordinaria interpretación de Paúl Newman. Es todo un compendio de lo aprendido en el Actor's Studio, brillantemente reflejado y remarcado en esa manera de coger el vaso de whisky, caminar con la muleta de madera o llenar la jeringuilla del padre. Su actuación prodigiosa, de otro lado, uno no deja de preguntarse cómo Richard Brooks consigue que el teatro no sea teatro, es decir, cómo una obra tan 'brutalmente' teatral nos sea presentada con tanta naturalidad. Naturalidad en la dirección, en los ambientes, en las interpretaciones. En definitiva, cómo puede ser tan sumamente 'creíble'..... Cine para admirar, amar, disfrutar y reflexionar. Debo declararme un seguidor cercano a los filmes que se basan en obras de teatro, me llaman la atención sobre todo en un plano de adaptación, y máxime si el texto original es del gran Tenesse Williams, un visionario escritor que detalla en granitos de arena las sensaciones humanas con pluma certera. En La Gata sobre el tejado de zinc, Brick es un hombre con apatía hacia la vida, muchos se identificarán con él.... la muerte de su mejor amigo le ha hecho odiar a su esposa, que se desvive por ser amada  y entre ambos otros miembros de la familia iniciando un huracán de eventos por el cumpleaños del patriarca, cada uno dirá que es lo que piensa del otro, y mientras afuera una lluvia torrencial golpea la hacienda, adentro una lucha de emociones reprimidas y secretos. El desarrollo de la trama va arrojando escenas una más fuerte que la otra, ¿Y que pasa si la persona que vive contigo no es como aparenta?, ¿Y que viene después de todo ese resentimiento ofensivo que solo busca crear dolor para dejar seres nostálgicos y tristes? , pues para este cinéfilo, veo en cada uno de los personajes gatos sobre tejado caliente


Comentarios de Tenesse Williams en el periódico

 "El celuloide Oculto".



Nunca en mi vida había visto tanta censura, cortaron y cortaron La gata sobre el tejado de zinc. No era posible que Brick  hubiese tenido algún tipo de deseo sexual por su amigo. Para cualquiera en la longitud de onda correcta, estaba claro lo que estábamos haciendo, pero simplemente no podíamos usar la palabra homosexual. Choqué de frente con esto en De repente el último verano. Cuando empezamos a cortar la película, no tenía sentido. Era como trabajar para el Kremlin, como escribir para Pravda, aprendías a escribir o a rodar entre líneas. Lo hacíamos con una toma de la cara de Katharine Hepburn, mientras Elizabeth Taylor le está explicando, acercándose más y más a la verdad que la ‘’Liga para la decencia’’.


Skipper fue el compañero de Brick en su época de deportista. Se consideraban «mejores amigos», pero había una insinuación latente de que Skipper se sentía atraído por Brick y podría haber algo más que amistad entre ellos. Maggie, después de casada con Brick, se acuesta con Skipper en venganza por el fuerte vínculo que lo une con Brick, sospechando que haya algo entre ellos, para romperlo de una vez por todas. Pero Skipper se suicida, tras lo que Brick se vuelve alcohólico y rechaza a Maggie. La homosexualidad de Skipper queda bastante patente, sobre todo en un momento en el que Maggie se la insinúa a Brick y éste no la desmiente. Este compañero de Brick y su tragedia es lo que se interpone fatalmente en la relación entre Brick y Maggie. Se sobreentiende que Skipper se suicida por haber sido forzado a hacer el amor con Maggie, y por tanto humillado y, de alguna forma, ser puesto en evidencia, ya que prácticamente tiene que aceptar el adulterio para, supuestamente, ocultar su homosexualidad. Quizás este adulterio significó para Skipper la confirmación de su desviación sexual, que no quería aceptar, y ante la perspectiva de afrontar la presión social y personal que admitir ello conllevaría, opta por el suicidio. Al final se descubre que hizo una última llamada a Brick, pero éste le colgó, cortándole.



 


PREMIOS OBTENIDOS

 

6 nominaciones al Oscar, incluyendo película, director, actor (Newman), actriz (Taylor)


Globos de Oro: Nominada Mejor película - Drama y director


Premios BAFTA: Nominada a mejor película, actor (Newman) y actriz (Taylor)


National Board of Review: Top 10 mejores películas

 


 

Desde hace 58 años de su estreno, "La Gata sobre el Tejado de Zinc", se ha llevado la admiración de miles de corazones de todo el planeta....Son los que admiramos el buen cine. En mi caso personal, cada vez que me encuentro con este título, mi amor por el séptimo arte se acrecienta, y mi mente vuela a través de los océanos del tiempo, como cuando era un adolescente y moría por los héroes y heroínas de un lugar mágico para mi...!!! HOLLYWOOD !!!.

 

!!! QUE GRANDE ES EL CINE......QUE GRANDE !!!

 

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