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LO QUE SIEMPRE OCULTARON

DE

JEAN HARLOW

 

 

 

 

 

-" Mi única virtud como actriz es ser una rubia de vértigo"-.

 -"Me gusta levantarme cada mañana con un hombre distinto"-

-"La ropa interior me resulta incómoda y además mis partes tienen que respirar"-

 

 

 

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En el Hollywood de los años 40, 50 y 60 del pasado siglo, fuera del plató muchos de los actores y actrices llevaban secretamente una vida desenfrenada, y un hombre en particular les ayudaba a hacerlo: Scotty Bowers. Scotty se acostó con numerosas estrellas y puso en contacto a otras con sus amigos jóvenes, atractivos y sexualmente desinhibidos. Un día, mientras trabajaba en su gasolinera, se le acercó el actor Walter Pidgeon, y entre ambos surgió la chispa, Scotty se lo llevó sin más a la villa de Cary Grant, donde pasaron una tarde de piscina y sexo. Fue el primero de muchos encuentros que tuvo Scotty con los ricos y famosos de Hollywood como Noel Coward, Katharine Hepburn, Rita Hayworth, Cary Grant, Montgomery Clift, o Edith Piaf. El libro es la crónica fascinante del underground sexual de Hollywood. Esto es lo que pudiéramos llamar LO QUE SIEMPRE OCULTARON DE…..y entre los cientos de actores que bajo férreos contratos con los Estudios donde se distribuían las películas que interpretaban, constaba una cláusula que denominaban “IRON BAR”, con la cual los Estudios podían hacer y deshacer sus carreras y en cierto modo sus vidas privadas. De todas estas historias siempre me ha fascinado un buen numero de ellos y ellas, en este caso concreto mi articulo va destinado a una mujer enigmática, bella, excitante y misteriosa como fue JEAN HARLOW, su vida no fue precisamente un camino de rosas, se rumoreaban, se comentaba, pero nunca se supo la verdad hasta pasados muchos años desde su precipitada muerte en 1937. Se han escrito libros, biografías no autorizadas y estimables artículos de periodistas. Yo, como critico de cine, cinéfilo y mitómano, presiento que esto será el comienzo de una forma de abrir un puzzle llamado LO QUE SIEMPRE OCULTARON DE…..

 

 

 

No solo fué la primera rubia platino de Hollywood, sino una mujer que marcó un antes y un después, en la hermosa galería de rubias platinos del Séptimo Arte, de donde nació la que sería el mito por excelencia: MARILYN MONROE. Los hombres y mujeres que nos dieron y siguen dándonos esos momentos sublimes de lo que significa el cine, se puede decir que todos salieron para escribir sus nombres con hilo de oro y humo de los sueños, en ese después que Jean Harlow se encargó de labrar a fuerza de sexo, glamour y belleza. La sinuosa figura de Jean Harlow ha traspasado el tiempo como la luz traspasa el cristal, o el crisol resiste al fuego mas intenso. Su resplandor, como figura o animal de pantalla es latente, y su calor invade las venas del espectador, yo recomiendo visionar cualquiera de sus Films. Tenia aspecto de bombón-sexo que desembocaba en el sueño del eterno masturbador. Su trasero marcado con satén blanco brillante, sus apretados muslos era insinuación viva, y éstas son las imágenes que se guardan en la retina de quien solitariamente en esos momentos personales del orgasmo, poseían a la mujer, nunca al mito... Los pensamientos que su figura proporciona eran y son tan fuertes como son los cimientos del propio cine, y sobre ellos estableció, con ciertos andares un tanto masculinos, la mas fiel representación del sexo en toda plenitud. Hablar de Jean Harlow, es como hablar de Mae West, pero en sentido inverso a las agujas de un reloj: Jean poseía la insinuación, la técnica estudiada y el descaro, Mae la provocación, la ordinariez y la vulgaridad. Ambas solo coincidían en una sola cosa, eran rubias platino e insaciablemente hambrientas del sexo en todas derivaciones.

Un periodista francés intentó localizar el expediente forense y no había ninguno a nombre de Jean Harlow , solo el de otra paciente que murió a la misma hora, en la misma habitación, por las desgarradoras heridas internas ocasionadas en sus genitales por prácticas sexuales violentas. La rubia de los vestidos de satén blanco pegados al cuerpo, la que imitarían todas las actrices desde su muerte hasta el día de hoy, nació, vivió y murió como quiso, bordeando un peligro en el que nunca pensó...

De ahí mi articulo:

LO QUE SIEMPRE OCULTARON DE JEAN HARLOW.


A los 17 años posó desnuda para el fotógrafo Edward Bower. En estos días eso sería una foto mas, pero en 1928 pudo caerle fuego del cielo por exhibirse toda vaporosa, sobre unas rocas junto a un lago. Jean Harlow, con su figura hecha con tiralíneas, era el puro pecado hecho carne. Ya a esa edad y siendo amante de uno de los hombres mas poderosos de la Industria del cine Howard Hughes, el nombre de Jean Harlow sonaba con insistencia. El escritor Harold Robbins uno de los autores mas vendidos en todo el mundo, publicó mas de veinte libros. Probablemente su novela mas conocida fue LOS INSACIABLES, que estaba inspirada en la vida de Howard Hughes y no hay que pensar mucho que el papel de Rina, interpretado por Carroll Baker, era la mismísima Jean Harlow, de esa relación caótica, siendo ambos adictos al sexo, Harold Robbins escribió la continuación: The Raiders... Harlow solo pasó tres veces por el altar, pero su lista de amantes fue tan extensa y variada como el directorio telefónico de Los Ángeles; entre los más sonados estuvieron Howard Hughes, Charles Chaplin, Clark Gable, Gary Cooper, William Powell y el capo mafioso Abner Zwillman, con el que acudía a muchos estrenos de sus películas. No obstante cada mañana se despertaba con un hombre diferente. Dicen que uno de sus maridos se pegó un tiro, incapaz de cumplir el maratón sexual que ella exigía. Hasta Clark Gable, conocido amante de alcobas, tuvo que pedir ayuda a un camarada.

 

Esta mujer, de curvas sinuosas y vida disipada, escaló poco a poco el estrellato gracias a unas peliculillas livianas dirigidas por Hal Roach. Él la juntó con Stan Laurel y Oliver Hardy en el film Double Whoopee , que dejaría sin aliento a los cinéfilos solo por una escena: al bajarse de un taxi el botones, por error, le pilló el vestido con la puerta y Jean quedó desnuda...Lo que siempre ocultaron de ella, Jean Harlow se encargaba de que el publico la viera a conciencia, son muy famosos sus desnudos, y mucho mas sus insinuantes imágenes. Como he referido anteriormente, la consagración dorada le llegó gracias a Hughes, amigo y amante; este le consiguió el papel de Helen en Ángeles del Infierno que sirvió para dos cosas: dar rienda suelta a la pasión por los aviones del millonario y exhibir los escotes de la Harlow, que por sí solos habrían derribado toda una flotilla aérea.


Todo parecía irle mejor que bien, pero no en su interior. Un tercer matrimonio con otro hombre mayor había sido un nuevo fracaso y su amor por el actor William Powell era del todo imposible ya que éste, cínico y separado de Carole Lombard, no estaba dispuesto a ir al altar con otra estrella de Hollywood. Además, su madre seguía llevándose sus finanzas, tenía que lucir apretados vestidos que justificasen su imagen de sex símbolo, Su contrato era rígido y solía sufrir incómodas alergias al maquillaje que le ponían cada mañana en el estudio. En 1937, durante el rodaje de su cuarta película junto a Clark Gable, "Saratoga", enfermó de manera brusca. Estuvo muy cuidada en su casa y tras ser ingresarla en un hospital, Jean tenía los días contados....

¿Y qué significa esta oxigenada rubia 70 años después de su muerte para el espectador del siglo XXI? La Harlow fue la primera rubia platino antes de que llegase Marilyn, pero su verdadero valor radica en otros aspectos menos superficiales. Fue única a la hora de hacer comedia del sexo, su mezcla de ternura y vulgaridad era un ataque directo a las clases altas en plena Depresión y enseñó a las mujeres antes que nadie a no avergonzarse de su erotismo. Su trágico y repentino canto del cisne le ha asegurado la inmortalidad de los grandes y su recuerdo supone una gran oportunidad para revisar una filmografía llena de grandes comedias de una época en la que reírse de ciertas cosas con elegancia era un síntoma inequívoco de inteligencia. Y eso es exactamente lo que pretendo con mi articulo, hubo mucha vida antes de su muerte, mucha, antes de que cantaran en su entierro Jeanette McDonald y Nelson Eddy. y aunque "Saratoga" estuviera a punto de no estrenarse, quiero que todos los mitómanos, cinéfilos y amantes del cine sepan LO QUE SIEMPRE OCULTARON DE.... porque una actriz del cine, la primera rubia platino de Hollywood, era y es mas interesante que todos los homenajes post mortem que se le hicieron a esta gran estrella. Se dijo que los críticos discrepaban acerca de si consiguió papeles por sus habilidades eróticas o por su talento como comediante; lo cierto es que el público la adoraba por sus personajes, a pesar de reflejar siempre en pantalla a una chica mala, malísima.. Jean entró a la galaxia del cine tras filmar la comedia La Jaula de Oro, a los 20 años, que los magnates de la Metro titularon al final "Rubia Platino" para promocionar a la futura estrella, mencionó el critico Tim Hill. Jean Harlow y Ben Lyon protagonizaron la película Hell's Angels en 1930. Esto la catapultó como la “bomba sexy” de Hollywood... Se trataba de una cinta ambientada en el mundillo del periodismo y giraba en torno a un triángulo amoroso entre la aristócrata Ann Schuyler, la reportera Gallagher y un guapo redactor Stew Smith. Lamentablemente fue la primera y la última película de Williams, quien murió de peritonitis cuatro días después del estreno. La actuación de Jean disparó las ventas de tintes rubios para el cabello y nació el mito de la rubia platino.

 

Fué una de las grandes figuras del dorado Hollywood y una de las rubias platino más populares de todos los tiempos

 

Harlean Carpenter. nació en Kansas City, Missouri, el 3 de marzo de 1911, en el seno de una familia de clase media, su padre Mont Clair era dentista y su madre Jean ama de casa. A los 16 años de edad y residiendo en la ciudad de Chicago, se enamoró perdidamente de Charles McGraw, un empresario de la ciudad siete años mayor que Jean, y se fugó de su hogar para establecerse en Los Angeles, localidad californiana en la que McGraw y Jean contrajeron matrimonio en 1927. A finales de los años 20 y con la efervescencia cinéfila que rodeaba la zona en la que residían, Jean intentó convertirse en actriz adoptando definitivamente el nombre artístico de Jean Harlow apellido de soltera de su madre, pero lo único que pudo conseguir fueron pequeños papeles para intervenir en algunos cortos, la mayoría pertenecientes al género cómico. De esta manera, pudo ser vista en diversas producciones de Hal Roach como “Double Whoppe”. En 1929, antes de comenzar la década que la elevaría al estrellato, se divorció de McGraw. Un año después logró que el magnate Howard Hughes se fijase en ella para intervenir en “Ángeles Del Infierno”, película en la que suplía a la actriz nórdica Greta Nissen, desechada finalmente por Hughes por su fuerte y poco atractivo acento sueco. La fama conseguida con “Ángeles Del Infierno”, sus participaciones breves en películas de éxito, como “Luces De La Ciudad” de Charles Chaplin, y su protagonismo con James Cagney en “El Enemigo Público” de William Wellman, y con el malogrado Robert Williams en “La Jaula De Oro” de Frank Capra, estimularon el interés del estudio Metro Goldwyn Mayer hacia su persona que fue concretado en 1932, año en el que también Jean contrajo matrimonio con Paúl Bern, hombre de confianza de Irving Thalberg que era veintidós años mayor que Harlow. Este matrimonio acabó como todos sabemos, con una sonada desgracia. Durante toda la década de los 30 el prestigio como actriz de Jean Harlow fue creciendo gracias a su notable cariz cómico y a sus colaboraciones en pantalla con gente como Clark Gable, su nuevo amante y con quien colaboró en seis títulos.
 

Volviendo a su marido Paúl Bern, la rubia platino parecía que encontró la horma de su zapato en un hombrecillo bajito, tímido, medio servil, hábil para los negocios y con la suerte más envidiable de toda la galaxia. Sin saber cómo, ni con qué propósito, Paúl Bern asió el cielo con las manos y se casó con la mujer mas deseada de Hollywood. A todo el mundo se le cayó el alma a los pies cuando Paúl y Jean se unieron; él 42 años y ella 21. Se conocieron en la filmación de Luces de la Ciudad y Bern quedó magnetizado por la escandalosa rubia; tomó bajó su control la carrera de la Harlow y le consiguió un jugoso contrato con la Metro Goldwyn Mayer. Con su estilo agazapado Bern ya se había echado al costal a más de una celebridad, como Joan Crawford o Mabel Normand, pero Jean era la pesadilla erótica de todo el país y él calzaba a la perfección en el padre ausente emocional de la actriz. Fuera por una razón o por otra el matrimonio de cara a la galeria funcionó a la perfección… por dos meses. Al amanecer del 4 de setiembre de 1932 el mayordomo de la pareja encontró a Paúl en el piso del dormitorio, desnudo, frente a un espejo de cuerpo entero, y con un boquete en la cabeza. Ya se sabía que Bern era un gay reprimido, carente de un pene en condiciones para complacer a su mujer y esta buscó consuelo en otros brazos y en un pene artificial de gran tamaño, con el que se consolaba a diario. Cuando pasó un tiempo la Harlow cayó en los robustos brazos del peso completo Max Baer, solo que la esposa amenazó al pugilista con noquearlo si seguía con Jean. Los relacionistas públicos de la Metro casaron a Jean con el fotógrafo Harold Rosson y vivieron seis meses juntos, al cabo de los cuales se divorciaron por el mal carácter del marido.

SU MARIDO PAUL BERN

Primero interpretó a mujeres de reputación dudosa, siguió con las vampiresas y acabó siendo la ingenua. De carambola llegó a la cima; un día acompañó a una amiga a los estudios Fox y mientras la esperaba en el auto su turgente cuerpo atrajo la atención de un ejecutivo, pero ella rechazó realizar una prueba de cámaras. Le duró poco el orgullo porque su madre, Jean Poe Harlow, la convenció de asistir a un “casting” y obtuvo un contrato. Jean Poe tenía bajo el zapato a su hija, la controlaba, la dominaba y solo le decía “Baby”, tanto que la niña se enteró en la escuela que su nombre no era ese sino Harlean Carpenter, Su padre, Mont Clair, era dentista y no volvió a verlo desde el día en que se divorció de Jean Poe. A los doce años, en 1923, su madre la llevó a Hollywood, emperrada en labrarle una carrera artística, solo porque ella quiso ser actriz. Aunque Jean estudió en una academia actoral, la aventura fracasó y las dos regresaron a Kansas. A los 14 años el abuelo la envió a un campamento en Michigan, pero la contagiaron de escarlatina. La mala suerte acabó a los 16 años; apenas terminó el colegio conoció al rico heredero Charles McGrew. Huyó del hogar y se casó con él; todo parecía apuntar a que Jean solo sería una insípida ama de casa, dedicada a consentir al marido. El matrimonio aguantó dos años y antes de separarse logró enrolarse en algunos filmes sin mayor trascendencia, hasta que la contrató Hughes para la versión sonora de Los ángeles del infierno. Así rompió una racha de figurante en papeluchos, a los que estuvo confinada a cambio de siete dólares diarios. Sus acólitos enloquecían con sus poses eróticas; su liviandad y su manía de usar trajes pegados al cuerpo sin ropa interior. Hughes llegó a ofrecer $10 mil al peluquero que lograra acercarse al tono platino que lucía Jean. Durante cinco años el millonario la expolió y al final la vendió en $30 mil a la Metro Goldwyn Mayer. Fue a partir de ese momento cuando la Harlow alcanzaría la gloria con cintas como La pelirroja o Tierra de Pasión , que 20 años después filmaría de nuevo John Ford con el nombre de Mogambo , protagonizada también por Clark Gable. Alexander Walker en su libro “El Estrellato, el Fenómeno de Hollywood” nos señala : “Gable prefería una dama protagonista a la que pudiera tratar como a un hombre en todo, menos en el aspecto sexual. ‘Hay crueldad en su cara. Tal vez es lo que les gusta’, escribió un crítico en 1931. Los espectadores aplaudían en ‘Tierra de Pasión’ cuando sumergía a Jean Harlow bajo el agua por haber utilizado como bañera el depósito de agua para beber. Cuando ella saca la cabeza, chorreando y escupiendo como un platinado gato callejero, la mete otra vez. Más aplausos. Y , después capitaliza eróticamente la escena cuando deja que la Harlow le saque sus botas camperas, se quita el resto de las ropas por sí mismo (fuera de la pantalla) y se las arroja a ella, antes de saltar a la cama y cubrirse coquetamente con las sábanas hasta el mentón. ¡Dejar a la chica fuera de la cama daba la medida de la insolencia de este hombre! En la misma película rompe de nuevo los límites de clase para proporcionar a Mary Astor un despertar sexual, aunque era con Jean Harlow con quién terminaba la película”.

SU GRAN AMOR: WILLIAM POWELL

La leyenda sobre Jean Harlow, en una época en que sus medidas 86-61-89, eran poco sorprendentes, pero sus pechos lucían atrayentes, aunque como dice Alexander Walter en su libro: “En cualquier caso, el erotismo de Harlow no depende exclusivamente del impacto de sus pechos. Estaba en todo su cuerpo. Su piel tenía una blancura anormal pero poderosamente sensual. Parecía encendida, con un fuego como el fósforo, que da luz pero no calor; irradiaba una luminosidad que tenía el propio brillo del oro y se ha insinuado que tenía indicios de albinismo. Pero sea cual sea la razón, su orquídea apariencia adquiría un tono lívido en los tipos de película menos sensibles entonces en uso. Coronaba el efecto con una cabeza de pelo reluciente como el neón. Su pelo le dio, casi instantáneamente, lo más esencial para cualquier aspirante a estrella de cine: una inconfundible identidad cinematográfica. Se convirtió en ‘la Rubia Platino’. Las ‘estrellas femeninas’ dice Edgar Morin, ‘son objeto de la atracción masculina y del culto femenino.’ Harlow se ajustaba perfectamente a la descripción. Los hombres eran atraídos por su pelo, que prometía diversión; las mujeres se teñían el pelo para imitarla y confiaban en que su pícaro encanto los congregara a su alrededor... exhibía su cuerpo muy conscientemente en la pantalla, pero no siempre la parte de él que cabía esperar. Las escenas de baño de sus películas en barriles de lluvia o bañeras corrientes, nos e basan tanto en el sutil ajuste delantero del nivel del agua, como en los excitantes planos de su espalda. Se cuenta que el público chillaba cuando ordenaba al hombre que invariablemente estaba presente: ‘Restrégame la espalda’. Sólo Clark Gable era quién le respondía con insolencia”, como podrán constatar al ver “Tierra de Pasión” donde emerge a plenitud la agresiva vulgaridad del burbujeante sex-appel de la Harlow, el cual brotaba con su simple presencia ante la cámara. Por cierto, ella se rehusaba a usar sostenes y se dice que antes de filmar una escena se frotaba sus pezones con un pedazo de hielo, logrando repujar la turgencia de los mismos, sabedora del encanto que trasmitía a los espectadores con su indumentaria que destacaba, precisamente, esa parte de su sensual cuerpo.
 


En un libro que se publicó en el año 1990 en Francia sobre Marilyn Monroe, hay un apartado en el que la actriz habla sobre Jean Harlow, haciéndolo de una manera que me conmovió y poniendo mi cerebro en alerta, pensando en sus palabras y en las miles de posibilidades que nacían con ellas. Marilyn siempre quiso llevar la vida de Harlow a la pantalla, ahora, después de leer el manuscrito, entienda mucho mejor ese proyecto, que por desgracia nunca pudo llevarse acabo. Marilyn pretendía ser Jean en todo, al igual que el sol al ocultarse, da paso a la noche.

Así hablaba sobre Jean Harlow:

"Cuando iba de pequeña al cine, siempre consumía los trabajos de Harlow como si de mi misma se tratase. Pensaba que tarde o temprano sería como ella, tendría un pelo así de bello y la imitaba siempre que podía. Mi mayor ilusión ahora es darle vida en la pantalla, es un proyecto que está por encima de cualquier otro papel que me ofrezcan. Además, hay tanto de Jean en mí, que hasta pensarlo me deja sin poder dormir. Era una pobre chica que pretendía ser la reina de Hollywood y para conseguirlo pasó por encima de los hombres mas influyentes. A veces cuando me pongo ante el espejo, Marilyn y Jean se funden en una sola y eso me da fuerzas para seguir".

Jean Harlow fué el símbolo de una década para todos los que amamos el cine, o nos hemos sentido atrapados por él. Jean reunía glamour, sexo, belleza y poder. Puede que no fuese una actriz de carácter, ni sus interpretaciones comparables a las divas de entonces, pero desprendía tal grado de magnetismo del que nadie podía huir. Se ha escrito mucho sobre ella, se comenta que pasaron por sus manos los hombres mas importantes de la Industria del Cine, se han escrito autenticas barbaridades sobre sus gustos y costumbres, pero al margen de todo ello, personalmente y después de haber estudiado su personalidad, creo que solo dos nombres fortalecieron el perfil de la estrella, le dieron esa magia que desprende y que nada, ni nadie puede ya separar. Fueron el magnate Howard Hughes en su lanzamiento y Clark Gable en su meta final. Si en el pensamiento de Marilyn estuvo interpretar en la pantalla la vida de Jean Harlow es por algo, si su productora adquirió los derechos sobre su biografía autorizada, era porque los dos nombres podrían ofrecer un trabajo histórico. No es difícil imaginar el film, hasta me resulta familiar ver una secuencia tras otra. Lógicamente fué uno de los muchos sueños irrealizables de Marilyn, y aunque años después de su asesinato, se llevó a cabo el proyecto con un resultado nada despreciable, algo fallaba, se percibía en la cinta, era como si un fantasma quisiera impedir ver en la figura de Carroll Baker, para mostrarnos en realidad como hubiera sido de haberlo interpretado Marilyn.

El actor Clark Gable, con el que intervino en varias películas, la definió de una manera perfecta, dijo:

"Jean era una muñeca adorable, una mujer sensible y a la vez peligrosa. Es curioso, existen tantas similitudes entre ella y Marilyn, que a veces comprendo la obsesión que Marilyn tiene sobre el personaje. Ambas son seres totalmente incomprendidos, necesitados del halago, de la fama, del amor, las caricias, sentirse amadas. Jean poseía un imán tremendo hacia los hombres, uno no podía estar tranquilo a su lado, creo que su perfume, el calor de su piel, el roce suave de sus manos....!!Jean... Jean!!... A veces no sé que fué mejor, si compartir una película contigo, o cerrar los ojos y dejar que la música te envuelva. Fué una de esas mujeres que marcan su paso por el mundo, es como si fuera dejando piedras por el camino para que nadie la olvidase. Yo la amé mucho, tremendamente y fué todo un placer trabajar con ella."


¿Sería necesario reafirmar hoy en día la leyenda de la estrella sin talento?. Sin duda, no. A fuerza de trabajo, voluntad y ayudada por Howard Hughes se va transformando en una excelente comediante, limitada, pero segura. La influencia del magnate hizo que todo el mundo se fijara en ella y ya en 1932 pasa de un papel corriente en ABISMOS, a uno honorable en THE BEAST OF THE CITY, y al triunfo personal que supuso LA PELIRROJA de Red-Headed Woman. Jean Harlow aparece en este film, por primera vez, irreprochable. Sus demás papeles fueron variaciones de éste. Inmediatamente después de LA PELIRROJA, se superó más en TIERRA DE PASIÓN, con Clark Gable. Aquí Jean Harlow libera el atractivo erótico que los demás cineastas no habían resaltado más que de forma torpe. George Cukor agudizaba sus registros de comediante, como esposa vulgar, comiendo constantemente chocolate, pero no tan estúpida, en esa magistral película de culto que es CENA A LAS OCHO. Su creación le abre la puerta hacia personajes más agradables, que reafirman sus cualidades como actriz:. MARES DE CHINA, es un gran ejemplo de ello. Su última película SARATOGA, se terminó después de su muerte y tuvo un éxito sin precedentes, reafirmando el mito con latente fuerza, llevando el nombre de Jean Harlow a cuotas tan altas, que todavía hoy la estamos recordando. Tuvo un montaje nefasto, pero a pesar de ello SARATOGA, forma parte, junto con CENA A LAS OCHO, de los dos Films míticos de la rubia platino.



La pasión de Jean Harlow era conocida por los hombres mas atractivos de Hollywood, famosos y también por los hombres que se vendían en un famoso distrito de Hollywood. Por la mansión de la actriz pasaron los ídolos del momento, los productores mas influyentes y las marcas mas conocidas de artículos relacionados con el sexo. Las fantasías del mito platino de los años treinta, según palabras de su segundo marido eran totalmente insufribles y difíciles de soportar. Su ego en ese campo trascendía por conductos anormales....COSAS QUE SE OCULTARON DURANTE MUCHOS AÑOS.....


Paúl Bern, llamado familiarmente en Hollywood "padre confesor", se ganó la confianza de Jean, intimando confidencias y soportando su carácter egocéntrico con talla de caballero. Pasado un tiempo, Jean y Paúl, un 2 de Julio de 1932 contrajeron matrimonio. A los dos meses, un 5 de Septiembre del mismo año el mayordomo de la estrella encontró el cuerpo de Paúl Bern en el cuarto de baño inmaculado del dormitorio, desnudo completamente, oliendo a perfume y con un disparo en la cabeza.
Sobre el tocador una nota:


"Mi muy querida:


Desgraciadamente, ésta es la única salida para reparar el daño que te causé y borrar mi humillación.


Te amo


Paúl"


De todos es conocida la trayectoria de Chaplin con respecto a las mujeres que pasaron por su vida, el famoso atributo masculino que poseía, hacia que sus relaciones con ellas fueran satisfactorias, pero al mismo tiempo eran del dominio publico, las anécdotas de Jean sobre Charlot, contándoselas a sus amistades mas intimas y que ocasionó que el genio del cine rompiera sus encuentros de forma fulminante. Jean era así, confiaba en la gente, contaba todo lo que hacia, se enorgullecía de ello......Su trasparente cerebro era como un escaparate para los habitantes de la meca del cine y ello le trajo muchos y numerosos escándalos.

 

Lo que no cabe duda es que Jean Harlow nació, vivió y murió como ella quiso y nos dejó una estela tan suave, como un vestido de satén blanco pegado a su cuerpo, para hacer caminar por los paraísos perdidos a los masturbadores que serpenteaban el sendero que les llevaría a Manderley.

 

Nunca en toda la historia del cine ha hecho correr tantos ríos de tinta y tantas imágenes como Jean Harlow, si obviamos al mito por excelencia que fué y es Marilyn Monroe, su figura ha adornado edificios, carteles de moda, libros y hasta esculturas... ¿que tenía la primera rubia platino del cine?, pues poseía eso que se llama traspasar la pantalla y el cine hizo el resto, porque:

!! QUE GRANDE ES EL CINE.....QUE GRANDE JEAN !!

 


Sus restos yacen en California, en un mausoleo revestido de mármol que pagó, en $25 mil, William Powell, considerado su amor postrero.

Solo quería ser feliz, no famosa; aseguró Clark Gable.

La rubia platinada fue sepultada con una gardenia blanca entre sus manos; una nota escrita por Powell y el epitafio reza:

 “Nuestra bebé”.


 

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